Sin estar presente, la mediática universitaria fue el símbolo de la primera marcha del año
Cuatro mil estudiantes se acordaron todo el trayecto de la hija de la Argandoña y dieron el toque farandulero a la movilización 8,8.
Le tocó duro en el mechoneo en la Escuela de Derecho y ahora corre para combinar los estudios con los ensayos del programa «Fiebre de baile». Por eso, más alguna recomendación materna, seguro, fue que Raquel Calderón no asomó ni un pelo en la marcha que convocaron ayer los universitarios en Santiago y que abrió la temporada de protestas con ministro de Educación nuevo.
A la hora en que los cuatro mil jóvenes secundarios y universitarios -según el cálculo que hizo la Confech, resucitada organizadora del movimiento- saltaban y marchaban pacíficamente desde Plaza Italia a Los Héroes, la intérprete de «Me creo punkie» no formaba parte del choclón. Pero sus compañeros de la Universidad de Chile se encargaron de recordarla en todo el recorrido.
«Educa, educa, e-du-ca-ción-gratuiii-ta, pa-ra-que-mañaaa-na, e-gre-se-Ra-que-liii-ta», fue el sonoro grito que le dedicaron a la mediática hija de Raquel Argandoña, convirtiéndola en ausencia en el símbolo de su petitorio. El cántico utilizó el ritmo y la entonación de otro viejo grito clásico de las protestas: «Carabinero. déjenos marchar. para que sus hiiijos puedan estudiar». Pero los tiempos han cambiado y la Confech está renovada, actualizada y a caballo en la farándula.
Kel, por supuesto, no se daba por enterada. En esos precisos momentos, según registró en su Twitter, estaba preocupada por una nota sobre ella que emitió el programa «Mira quién habla y que no fue de su agrado.
«Otro día que se necesitará mucha paciencia», tuiteó al iniciarse la marcha, justo cuando sus compañeros se instalaban frente al monumento a los Héroes de la Concepción para escuchar a sus líderes.
En la calle, megáfono en mano y ajeno a las polémicas televisivas, Julio Sarmiento, presidente de la Fech, aclaraba los motivos de la «movilización 8,8»: «La agenda del Gobierno no tiene soluciones para el alza indiscriminada de aranceles, la asignación de crédito solidario ni para mejorar la beca para los alumnos afectados por el terremoto. Que suba de 30 mil pesos mensuales a 113 mil», reclamó. Joaquín Walker, presidente de la Feuc, lo apoyó y agregó que «el Gobierno está dando un beneficio que no alcanza y que va a terminar en la deserción estudiantil».
Pese a la solicitud de los organizadores, al finalizar la protesta en la Alameda un pequeño grupo de autodenominados anarquistas lanzó las vallas a la calle y comenzó a apedrear vehículos. Algunos estudiantes intentaron detenerlos y se produjo una gigantesca gresca, que terminó con el guanaco en acción, bombas lacrimógenas saturando el aire capitalino y 31 detenidos por Carabineros.
-En medio de bomba lacrimógena
Rafa Cavada salió de entre el humo y salvó a niño
En medio de los desórdenes tras la marcha estudiantil, una bomba de humo fue a caer al lado de una mujer y su pequeño hijo que pasaban por calle Ejército.
El niño se asustó y se soltó de la mano de su madre. En ese momento apareció de entre los gases el periodista Rafael Cavada, que cubría la protesta para el programa «La Liga», lo tomó en brazos y lo sacó del peligro. «Veníamos saliendo con Nico, mi camarógrafo, y caían las piedras, cuando lanzan gas y una parte le llegó a la señora que iba con el niño, y él no podía salir», relató Cavada, un infaltable en estos casos.
«Todo tiene un límite»
Poco después de las 11:30 de la mañana de ayer, cuando la marcha enfilaba por calle Merced, Kel Calderón puso en su Twitter: «Todo tiene un límite y M.Q.H. hoy lo cruzó». Claramente estaba protestando, pero contra un programa farandulero de TV y no precisamente en la calle.


