Acá las mujeres no sienten que las desnudan con solo mirarlas
En Argentina y España hay cadenas exitosas. En Chile están tornando vuelo. Hablan sus clientas.
A sí como existe una larga lista de alimentos y productos solo para mujeres, los gimnasios exclusivos para ellas entraron a engrosar esa selección de servicios que excluyen a todos los hombres. Estos centros de entrenamiento nacieron hace algunos años básicamente por dos razones: evitar las miradas masculinas indiscretas y dejar de esperar para que se desocupe una máquina de ejercicio.»En varias ocasiones me ocurrió que mientras hacía un ejercicio que implicaba abrirse de piernas, los hombres pasaban y descaradamente miraban mi zona genital, lo que claramente es incómodo», cuenta Javiera Salinas, estudiante de 24 años que prefirió dejar de ir al gimnasio.
Mientras en países como Argentina y España este tipo de recintos están instalados con grandes cadenas, en Chile recién están apareciendo y dándose a conocer entre las mujeres, que le toman el gusto a ejercitarse solo con chicas.
Curves es una de las cadenas internacionales con centros en Santiago. Este club ofrece un circuito de 30 minutos con máquinas hidráulicas para lograr tonificar el cuerpo y bajar de peso. «Estamos en Chile hace 7 años y hemos observado que el interés de las chilenas por este tipo de lugares solo para mujeres ha aumentado principalmente porque se siente incómodas en los gimnasios tradicionales y porque prefieren entrenar en un ambiente más cálido», dice Daniel Ortega, director de operación y marketing de Curves, que ofrece planes desde los $29.900 ( www.curves.cl).
«Nos hemos dado cuenta de que las mujeres cada vez buscan más lugares pensados para ellas y para su cuidado», dice Andrea Amin, una argentina que se instaló en Viña del Mar con el gimnasio Balma ( www.balma.cl). «Por eso junto a unas amigas decidimos ponernos con este tipo de gimnasio, que les ofrece sobre todo un lugar donde realizar actividades físicas completamente relajadas, sin la incomodidad y vergüenza de sentir que te están mirando, porque hay hombres que son bastante impertinentes».
Ambiente familiar
La camaradería que se origina en estos centros de entrenamiento femeninos es otro de los factores que gusta e incluso hace preferir estos lugares a los gimnasios mixtos. Eso le pasó a Cecilia Pérez, quien hace dos meses asiste a Balma: «Toda mi vida he ido al gimnasio, pero el de mujeres me parece más agradable por el ambiente que hay en el lugar. Se dan temas de conversación mucho más femeninos y los programas de ejercicio son más efectivos».
En Lady Gym ( www.ladygym.cl) también se genera un tipo de relación más cercana. «Las niñas vienen más relajadas, se empiezan a conocer y se generan otras instancias de encuentro, como desayunos en grupo o salidas a comer. La mayoría de las chicas que llega acá prefiere los gimnasios para mujeres porque les molesta el mal olor que hay en los otros gimnasios y porque sienten que las miran mucho», explica Pamela Gatica, instructora del local ubicado en Alameda 494.
Hay hombres que son bastante impertinentes
Andrea Amin (Gimnasio Balma


