Lapidaria reflexión del escritor, columnista y analista en la comisión que investiga el 18-O
Basta ver el gráfico de cómo cayó la economía en noviembre de 2019 para darse cuenta de los inmensos daños causados. Aquello no tuvo nada de social, dijo.
Sin hacer mucho ruido, hasta ahora, en la Cámara de Diputados y Diputadas funciona desde mayo la comisión investigadora que analiza los hechos en torno al Estallido Social de 2019. Su mandato es sacar conclusiones sobre el actuar del Estado para contener el vandalismo público, e identificar a los responsables políticos del caos que puso en riesgo a la democracia chilena.
A la sesión de este martes fue invitado el escritor, columnista y analista político chileno Sergio Muñoz Riveros, quien militó por décadas en el Partido Comunista, fue exiliado durante la dictadura y hoy es crítico del rol de la izquierda durante aquel turbulento periodo. Muñoz llevó a la Cámara un escrito donde plasmó su pensar sobre las causas del estallido, quienes lo habrían provocado, quienes le echaron más leña el fuego y las consecuencias que hasta hoy estamos pagando.
En lo esencial, dijo que tal acción había sido más política que social, que habían participado «delincuentes contratados», que la violencia en el Estallido «no fue lateral, sino central», y que había sido un «proyecto golpista» urdido y organizado por otro Estado: «Sostengo que el golpe principal contra Chile vino desde Venezuela», dijo.
¿Señor Muñoz, cuál cree que fue la responsabilidad de los partidos y personeros de izquierda en el estallido?
«El FA y el PC le echaron leña al fuego en 2019, alentaron la irracionalidad y el vandalismo en un momento en que el país era agredido por el régimen chavista, como sostuve ante la comisión investigadora de la Cámara de Diputados sobre el 18-O. Hoy ponen cara de inocentes, al igual que el resto de los partidos que pensaron que si Piñera caía, el poder volvería a sus manos. Las muestras de deslealtad con la democracia fueron vergonzosas».
¿Considera que algo parecido al estallido de 2019 puede repetirse?
«Después de lo que vimos hace 7 años, nada puede descartarse. No imaginábamos que iba a llegar el día en que veríamos iglesias quemadas y un asalto salvaje contra el Metro, y sin embargo ocurrió. Con todo, lo importante es que hayamos sacado lecciones de lo vivido. Mucha gente fue engañada con el cuento de que la violencia era una expresión de la lucha contra la desigualdad. Hoy sabemos que las bandas criminales convergieron con la izquierda golpista en el propósito de hundir a Chile. Si se repitiera algo parecido, tenemos que defender la democracia sin vacilaciones».
¿Qué consecuencias dejó el estallido en lo económico y social?
«Basta ver el gráfico de cómo cayó la economía en noviembre de 2019 para darse cuenta de los inmensos daños causados. Aquello no tuvo nada de social. Miles de personas perdieron sus empleos, quebraron muchas pequeñas empresas, la fuga de capitales fue vertiginosa, etcétera. Pero, además, quedamos con una sociedad malherida y atemorizada. El país resistió, pero quedaron a la vista las formas repulsivas que puede alcanzar el oportunismo político en tiempos de crisis».
¿Cree que de las investigaciones del caso Ojeda surjan antecedentes sobre la mano venezolana en el estallido?
«Las investigaciones en torno al asesinato del exteniente venezolano Ronald Ojeda por sicarios del Tren de Aragua pagados por Diosdado Cabello, figura clave del régimen chavista, ya están aportando luces sobre nuestras desgracias.
Este es un capítulo negro de nuestra historia, pero llegará el momento en que conoceremos toda la verdad. Chile fue atacado por la espalda en 2019, y hubo colaboradores nacionales de esa agresión. Fueron, rigurosamente, quintacolumnistas».
El documento
Este es un extracto de lo que leyó Sergio Muñoz Riveros en la Cámara de Diputadas y Diputadas este martes. *Carabineros: el objetivo «Esta vez fue evidente la existencia de un plan de devastación, cuyo primer paso era romper la legalidad en las calles, crear una situación de caos, para lo cual había que golpear directamente a Carabineros y neutralizar su capacidad de asegurar el orden público. Las fuerzas policiales eran, sin duda, el enemigo a derrotar. Era, podría decirse, el sueño anarquista». *Explicación Política «El 18 de octubre no tiene una explicación social, sino política. No fue un estallido del malestar del pueblo, como dice el relato indulgente, sino un ataque a mansalva contra nuestra convivencia llevado adelante por una coalición de fuerzas político-delictivas. Chile no estaba en crisis: fue llevado a la crisis». *Delincuentes contratados «La mano de obra de la destrucción y el pillaje fueron muchos delincuentes contratados, elementos del lumpen, militantes de las tribus anarquistas y sectores de izquierda que se entusiasmaron con la posibilidad de asaltar el poder». *Venezuela «¿Se podría pensar, entonces, que las bandas del narcotráfico y otras organizaciones criminales fueron la punta de lanza de un plan sedicioso? Ya no hay dudas, al respecto. Pero esas bandas, con los incentivos correspondientes, se pusieron al servicio de una fuerza mayor. ¿Y qué fuerza mayor pudo ser esa? Otro Estado, naturalmente, y tenía que ser uno que dispusiera de inmensos recursos y estuviera controlado por forajidos. Sostengo que el golpe principal contra Chile vino desde Venezuela».