La colombiana impresionó con cover de Metallica
A las 22:01 horas, Shakira finalmente apareció y el griterío fue infernal. Llegando desde la misma cancha y moviéndose por un angosto sendero enrejado, la cantante se dejó ver por fin ataviada con un vestido rosado con el que más parecía regalo de Navidad. Las niñitas obligaban a sus papás a tomar fotos y las fanáticas ya mayores gritaban enajenadas. La postal era impactante.
En dirección al escenario y ya entonando «Pienso en ti», la colombiana se deshizo de su traje para aparecer enfundada en pantalones negros, blusa dorada y un coqueto abanico verde. «Hola Chileee», vociferaba la superestrella. Chile respondía con puros gritos.
«Este es un país muy especial para mí. aquí comencé mi carrera de alguna manera», plantó Shakira, con atisbos de agradable zalamería. «Mi único deseo es complacerlos. Ya saben, esta noche soy toda suya», terminó toda coqueta ante la obvia algarabía.
Tras eso movió las caderas como siempre, se tiró al suelo, bailó y nunca desafinó. También realizó covers. Entonó»Unbelievable» de EMF y «Nothing else matters» de la banda metalera californiana Metallica. Sí, Metallica.
En un intermedio breve, Shakira se puso una falda roja para bailar a pata pelada. Ahí en un momento, y jugando con su falda, se lanzó al escenario como muerta, reviviendo con espasmos controlados al ritmo de los tambores. Momento cool de la noche.
Después de eso interpretó»Gitana», uno de sus últimos éxitos y, anoche, uno de los temas más aplaudidos. «Que yo me voy desde Santiago a Panamá», le agregó en el estribillo.
Pronto vinieron hits mundiales como «La tortura» (sin su querido Alejandro Sanz), «Ciega, sordomuda» y la balada «Underneath your clothes». Globos amarillos volaban por el escenario, y el Nacional se tornaba romanticón. Pronto eso cambiaría.
Llegó»Loca» y «Loba», canciones que prendieron al público. También influyó su nuevo cambio de ropa. Con un mini peto verde y unos pantalones onda camuflaje, Shakira dejaba ver su trabajada figura. El minotario público masculino la miraba silente.
Su quinto cambio de ropa fue aún más audaz: un sostén amarillo y pantalones gitanos la vistieron en «Ojos así», canción con que aparentemente terminaría el show. «Gracias Chile», lanzó Shakira y se perdió tras bambalinas.
Ahí el público quedó como en shock. Sin reaccionar, esperaba un regreso que no llegaba. Cuatro minutos de tensa calma pasaron hasta que Shakira se congració. Y ahora ataviada con un vestido azul, así como de Barbie, se puso otra vez a cantar.
«Las de la intuición», «Hips don't lie» y finalmente el revisitado «Waka-Waka», fueron el final del show, que terminó con miles de papelitos volando hacia el cielo, 22 fanáticos de la artista bailando con ella en el escenario y Shakira despidiéndose con otro mini peto, esta vez dorado. «Hasta siempre Chile, te quiero», dijo. Si Chile pudiera hablar de seguro le habría contestado


