Isabel González, abogada experta en mediación y arbitraje
Seis de los ocho árbitros del duelo entre Francia y Marruecos por los cuartos de final son argentinos.
En el mundo del Derecho y las leyes, existe un mecanismo de resolución de conflictos que también se llama arbitraje. «En Chile se encuentra regulado en el Código Orgánico de Tribunales. En los casos estipulados, cuando dos partes no se ponen de acuerdo en un conflicto, los resuelve un árbitro con la misma autoridad de una sentencia», explica la abogada y académica Isabel Gónzalez, directora del magíster en mediación y gestión colaborativa de conflictos de la Universidad Central.
«En el Derecho, los árbitros son personas que, sin formar parte de un juicio o de un procedimiento judicial, tienen la capacidad y la autoridad para resolver un conflicto con la misma autoridad que una sentencia judicial. Intenta conciliaciones y acercamientos entre las partes, pero finalmente él decide. Están fuera del Poder Judicial, pero su fallo vale como una sentencia definitiva y como cosa juzgada, que ya no se puede modificar», describe la académica.
Y aunque no es igual que en el fútbol, comparten algunos principios: «Primero, él árbitro debe ser imparcial, lo que significa no tener conflicto de intereses con ninguna de las partes, y por lo tanto, no tener interés en que ninguna gane o pierda. De hecho, debe realizar una declaración de imparcialidad afirmando que no tiene conflicto de interés con ninguna de las partes. Y otro principio es la neutralidad. Significa que el árbitro no puede tener ninguna condición que los haga inclinarse hacia obtener un beneficio a partir del resultado del conflicto que arbitran».
Para la abogada experta en arbitraje, la designación de cinco árbitros argentinos para el duelo entre Francia y Marruecos «compromete ambos principios, la imparcialidad y la neutralidad. Lógicamente, desconozco las reglas de la FIFA, pero entiendo que, en el fútbol, los árbitros son representantes de un país y, por lo tanto, en este caso les interesa el resultado que se pueda dar en el partido. Desde un punto de vista formal y ético, parece poco correcto que todos los árbitros designados sean de un país que tiene un alto interés en el resultado de este partido. Si esto fuera un caso jurídico, una designación así no debería ocurrir. Sería poco ético, podría ser absolutamente impugnable por una de las partes e incluso podría haber una sanción para un árbitro que no declarara su conflicto de intereses en un caso como ese».
En el caso de Francia-Marruecos, una de las partes ya habló: «Obviamente, uno se puede hacer preguntas, ha habido ciertas designaciones y es ajeno a nuestro control. Pero confío plenamente en el trío arbitral. Espero que el árbitro sea tan bueno como el señor (François) Letexier (árbitro francés del polémico partido de Argentina ante Egipto) y sus asistentes. Algunas decisiones arbitrales pueden dar lugar a debate, pero nuestra preocupación es Marruecos, no el trío arbitral. Ellos están ahí para aplicar de manera justa las reglas del juego», dijo el DT de Francia, Didier Deschamps, sin ánimos de impugnar la decisión de la Comisión de Árbitros de la FIFA, presidida por el ex colegiado italiano Pierluigi Collina.
Deschamps se quedó corto, eso sí: más que un trío arbitral, serán seis árbitros argentinos en el duelo de cuartos de final: al juez central Facundo Tello, de 44 años, lo acompañarán sus compatriotas Juan Pablo Belatti y Gabriel Chade como guardalíneas, Darío Herrera como cuarto árbitro, Cristian Navarro como asistente de reserva y Hernán Mastrangelo en el VAR. Seis de ocho, para ser justos: los dos asistentes del VAR serán un uruguayo y una nicaragüense. Leodan González y Tatiana Guzmán, respectivamente.


