«Si me ven en la calle no se imaginan que soy boxeadora»

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Sophie Ytte, de 22 años, ganó su primer combate

Llegó hace un mes de Dinamarca y se va en enero. Estudia antropología, tiene pololo chileno y habla perfecto español.

Sophie Ytte se sorprendió la primera vez que le gritaron piropos en la calle. No por lo que le decían, que era más bien inofensivo, sino porque era en inglés. Eran cosas como «I love you», nada que ver con su origen danés ni con su amiga que suele acompañarla y que es noruega. Pero pronto se acostumbró. «La gente cree que somos gringas», asume con una sonrisa dulce.

De la misma forma, nadie se imagina que esta linda muchacha nórdica de 22 años, nacida en Copenhague, puede ser una ruda boxeadora cuando cae la noche y se va a entrenar al gimnasio del Team Pardo, en Eyzaguirre 1086, pleno centro de Santiago. Ni que debutó la semana pasada en el Club México con una victoria mientras le llovían más piropos desde las tribunas. Aunque ellos sí sabían que esta rubia es capaz de pegar fuerte.

Ella misma reconoce que su imagen sin guantes es la de una chica normal: «Si me ven en la calle no se imaginan que soy boxeadora. Pero también me puedo enojar».

Todo le ha ocurrido rápido a esta aspirante a antropóloga desde que llegó a Chile hace un mes: entró a estudiar un curso acerca de Pablo Neruda y Gabriela Mistral, empezó a entrenar kickboxing, se puso a pololear y ya lleva una pelea de boxeo. Pero ella encuentra que su vida es más relajada que en Dinamarca. «Hago muchas cosas, pero allá estudio casi todo el tiempo. Mi idea acá es hacer otras cosas como el boxeo, conocer más gente, disfrutar de Santiago que lo encuentro muy lindo. Estamos en invierno y hay 20 grados. En Dinamarca el invierno puede ser hasta 10 grados bajo cero y no suele subir de los cero grados. Estoy feliz acá», dice.

-¿Cómo se enteraron tus padres de que ibas a disputar un combate de boxeo en Chile?

-Yo uso Skype. Así hablo con ellos. Mi mamá estaba muy preocupada porque la llamé el sábado que iba a pelear para contarle. Me dijo «¿por qué haces eso? Por favor no lo hagas». Ella es profesora de educación física y esto le parece muy violento.

-Ya, pero tú practicabas artes marciales en Dinamarca.

-Sí, pero el nivel era diferente. Ahora entreno mucho más. Y allá hacía light contact, en el que no hay que pegar fuerte. Ahora eran golpes de verdad.

-¿Cómo lo pasaste en el ring?

-Estaba muy nerviosa y los nervios hacen que te canses mucho. Pero cuando empieza te concentras y sólo piensas en ganar y en cómo hacerlo: cómo moverte sin que la otra te toque. No fue una pelea muy dura; ninguna de las dos pegó mucho, pero para la próxima voy a mejorar.

Todo esto lo cuenta Sophie en un perfecto castellano, idioma adquirido en sus innumerables viajes por diferentes países de habla hispana. Ha estado en Argentina, Perú, España y México, además de tres veces antes en Chile, lo que cualquiera puede sumar como muchas aventuras para sólo 22 años. Ella explica que en su país es muy normal: «Viajé a España a los 16 y la primera vez que vine a Chile fue a los 19. Siempre sola. Nosotros somos más independientes. Uno se va de la casa a los 18 ó antes».

-¿Hay algo que te pueda atar a Chile?

-La vida en general me gusta mucho acá. Es muy relajada. Me gustaría quedarme, pero no sé cómo lo haría porque tengo que terminar mi carrera y no tengo la plata. Ahora el gobierno danés me da dinero para mis estudios. Eso incluye un semestre libre que lo estoy haciendo acá. Y se gana mucho mejor trabajando en Dinamarca. Pero por supuesto que ahora tengo amigos y tengo un pololo acá. Vamos a ver cómo va.

 

Era que no

«A los chilenos les gustan las rubias»

Cinco idiomas maneja Sophie en diversos niveles: «Hablo danés, que es mi primer idioma, inglés y español. Y también entiendo noruego y sueco más o menos. Son algo parecidos al danés. Vivo con una amiga noruega y yo la entiendo mejor de lo que ella me entiende a mí».

Juntas, las dos nórdicas causan sensación cuando caminan por la calle, lo que le ha permitido a la boxeadora confirmar los gustos de los chilenos: «Me he dado cuenta de que les atraen mucho las rubias. A mi pololo también le gusto mucho. Yo diría que en general uno quiere lo que no tiene. Aquí no hay muchos rubios, así que llamamos mucho la atención».

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