Hay organismos que canalizan de manera ordenada los aportes
Los incendios que durante los últimos días han afectado a las regiones de Ñuble y Biobío, en el sur del país, no solo han motivado a miles de ciudadanos a cooperar con dinero, ropa o trabajo, sino también a estar atentos al modo en que se gestionan esos recursos.
Así también lo entiende Gonzalo Rodríguez, director ejecutivo de Techo-Chile, quien explica que las grandes instituciones han desarrollado ciertas habilidades que las hacen más eficientes.
«Una de las ventajas de ayudar económicamente a través de grandes instituciones, como Techo u otras, es que trabajamos en dos niveles. Por una parte, están las coordinaciones que se hacen directo con los municipios. Por otra, las que hacemos con Senapred. Ambas corren paralelas y son complementarias», asegura.
Lo mismo aplica para otras formas de ayuda, como la donación de vestuario y voluntariado.
«En cuanto a ropa, lo que más falta hace, es que sea nueva. Ropa de cama, de interior y de todo. También artículos de aseo», dice el ingeniero civil, quien alerta sobre el riesgo que pueden representar los grupos de voluntarios.
«Formar grupos por su cuenta e intentar llegar hasta las zonas de los incendios puede ser muy peligroso, porque además de arriesgarse innecesariamente, pueden formar tacos y llegar a complicar las operaciones de ayuda», asegura. «Lo mejor es esperar a que las instituciones encargadas soliciten voluntarios», finaliza.


