Síndrome del hogar vacío: ingeniero vigila su casa en Matanzas desde Santiago

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Julián Núñez contrató un servicio que activa alertas directas a vecinos y familiares

Hay un arsenal de soluciones tecnológicas para disuadir la acción de delincuentes.

Salir de vacaciones o contar con una segunda vivienda implica asumir un riesgo concreto: la seguridad de una casa que queda deshabitada por días o semanas. Durante el verano y los períodos de ausencia prolongada, los robos a viviendas aumentan, en parte, porque los delincuentes identifican con rapidez aquellas propiedades donde no hay movimiento ni supervisión constante.
El problema central no es solo la ausencia, sino las señales que esta deja. Cortinas cerradas por largos períodos, luces apagadas cada noche o jardines sin mantención funcionan como avisos evidentes de que no hay nadie en casa.
Estos descuidos, muchas veces involuntarios, se suman a la imposibilidad de verificar en persona que todo esté en orden. El resultado es una ansiedad persistente que puede arruinar las vacaciones o convertir la segunda vivienda en una carga más que en un espacio de descanso.
El ingeniero comercial Julián Núñez (44) conoce bien esa sensación. Hace seis años compró una casa en Matanzas, donde viaja periódicamente con su familia desde Santiago. Aunque se trata de un sector tranquilo, en el último tiempo se han registrado robos en la zona. Vive en un condominio sin guardias de seguridad y con pocos residentes permanentes, ya que la mayoría de los propietarios ocupa sus casas solo en ciertas épocas del año.
«Es un condominio, pero puede entrar cualquier persona. Como tiene acceso al mar, las puertas siempre están abiertas. No tenemos cosas de mucho valor, pero hay una caldera y cuando entran a robar, sacan todo», explica.
Ante ese escenario, Núñez buscó alternativas. Primero instaló cámaras de seguridad de origen chino, aunque no le satisfacía del todo. «Solo me servía para ver en tiempo real. Si pasaba algo, no podía hacer mucho».
Paralelamente, se organizó con los vecinos a través de un chat comunitario y sumó interruptores inteligentes conectados por wifi, que le permiten encender las luces durante la noche. «Eso hace que parezca que hay alguien en la casa», dice.
Hace poco incorporó el nuevo servicio de cámaras de la plataforma de seguridad ciudadana Sosafe. «La cámara con inteligencia artificial detecta movimiento y me notifica. Si veo algo extraño, puedo reportarlo a la central y a mis vecinos. A ellos les suena una alarma comunitaria. En una emergencia, los primeros en llegar suelen ser los vecinos.
Este concepto de seguridad en red es muy potente. En zonas rurales, al menos, es lo que funciona», afirma.
Cuando se activa una alerta, los teléfonos de los vecinos -que son registrados por los usuarios- suenan con una alarma similar a la del Shoa, mientras que la central se encarga de contactar a bomberos, ambulancias o Carabineros si la situación lo amerita. «Desde la aplicación puedo ver las cámaras y todo lo que pasa en mi casa. Además de avisar a los vecinos, también se puede notificar a la familia. Si quiero que le suene a mi mamá y a mi papá, los agrego desde la aplicación y listo», agrega.
Una experiencia similar vive el ingeniero comercial Felipe Román (35), dueño de una casa en el Cajón del Maipo.
Aunque reside allí, casi todos los fines de semana viaja a Concón para visitar a su familia y amigos. Para reducir riesgos, instaló cámaras de seguridad y un sistema de interruptores inteligentes que funcionan con la aplicación Tuya.
«Cuando no estoy dejo programadas las luces para que se prendan y apaguen a ciertas horas. La idea es que se vea movimiento, que no parezca abandonada. La cámara tiene sensor de movimiento y se activa cuando pasa algo. Nunca me ha ocurrido nada, pero es una medida preventiva», comenta.
Señales de presencia
La principal estrategia para reducir el riesgo es simple: evitar que la casa parezca vacía. Según Carlos Fernández, gerente de Sosafe, esta acción tiene un efecto disuasivo claro. «Los delincuentes prefieren robar en lugares deshabitados. Si ven luces encendidas, escuchan ruido o detectan movimiento, suelen desistir», explica.
Hoy existen alternativas económicas y simples para simular presencia en el hogar; entre ellas, temporizadores automáticos, interruptores con conexión wifi o sistemas de iluminación programable, lo que ayuda a construir una rutina creíble. Ese detalle puede marcar una diferencia relevante.

A estas medidas se suman las cámaras de seguridad, muchas de ellas disponibles en plataformas como AliExpress, que pueden supervisarse mediante aplicaciones como iCSee, XMeye, Tuya Smart, Smart Life u O-Kam Pro. «Estas herramientas permiten monitorear la vivienda a distancia y, en algunos casos, controlar dispositivos del hogar, lo que refuerza la sensación de actividad y mejora el control sobre la seguridad», suma Fernández.

La importancia de sumar fuerzas con los vecinos

Una opción siempre eficaz de vigilancia es acordar visitas periódicas con un familiar o vecino de confianza. Estas personas pueden encargarse de tareas sencillas, como abrir o cerrar las cortinas o regar las plantas visibles desde el exterior, lo que ayuda a que la vivienda no muestre señales evidentes de abandono. «La primera buena práctica siempre es conocerse con los vecinos. La colaboración barrial permite responder mejor ante un robo, un incendio o cualquier emergencia», sostiene Carlos Fernández, de Sosafe.?En ese contexto, la aplicación Sosafe permite reportar robos o situaciones de emergencia tanto en la vivienda como en el barrio. «La alerta llega de inmediato a seguridad ciudadana, a los vecinos y a la red familiar, lo que genera una red de apoyo gratuita», indica Fernández.

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