«Sólo necesito que me den plazo y pagaré toda la deuda que generó mi candidatura»

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Harold Mayne-Nicholls está endeudado por casi $300.000.000 con el Banco Estado

El ex jerarca de la ANFP dice que su señora lo retó por el chiste que hizo en uno de los debates y que no sabe si su conato con el periodista Antonio Neme en plena campaña le restó votos: Lo único quelamento es no haberle pegado otro combo, dice.

Harold Mayne-Nicholls (64) está esperando entrar a la cancha para jugar por su equipo en la Liga Independiente de Fútbol y dice que eso es parte del momento que vive.
«Estoy en pausa desde el 16 de diciembre. Ese día decidí que durante el verano no voy a hacer nada más que descansar y hacer lo que me gusta. No he pensado qué haré laboralmente. Todas las opciones están abiertas. No descarto nada».
Mayne-Nicholls fija la fecha del inicio de su etapa de pausa el día en que se conocieron los resultados de la primera vuelta electoral para la Presidencia de la República. El periodista era uno de los candidatos y el 1,26 por ciento que logró lo dejó no sólo fuera de carrera, sino que, además, con una deuda bancaria cercana a los 300 millones de pesos.
¿Fue un golpe duro el resultado electoral?
«Obviamente que me dolió. Más allá de que siempre supe que era difícil ganar, las encuestas me daban entre 4 y 8 por ciento. Yo pensaba que podríamos llegar al 10 por ciento. Claro, al fin y al cabo, hubo cerca de 163 mil personas que pensaron que yo sería un buen Presidente, pero en un universo de 13 millones de personas es nada. Por eso cuando me preguntaron a qué candidatura irían mis votos en la segunda vuelta dije que era ilógico dar una respuesta. Daba lo mismo, porque no movían la aguja».
Tuvo una fuerte campaña a través de las redes sociales para lograr las firmas. También se desplegó en terreno y siempre había mucha gente. ¿Lo abandonaron?
«No lo sé. Yo sabía que firmar por mí no era un compromiso de voto. Pero sí sentí respaldo en la calle, en las regiones. Tanto que en algún momento pensé que con mi candidatura pasaría lo que pasó en Bolivia: que el cuarto en las encuestas terminaría ganando la presidencia. Pero estuve lejos de eso. Lo curioso es que ahora con gente que me cruzo me dice que votó por mí. De ser así, hubiese ganado por lejos. Es como el famoso partido entre Santos y Checoslovaquia. Al Estadio Nacional fueron 63 mil personas, pero hay como 300 mil que dicen que estuvieron ese día en el estadio».
Se presentó como independiente. Pero si hubiese pasado a la segunda vuelta habría que salir a buscar apoyo a partidos de la derecha o de la izquierda, lo que implica negociar. ¿Lo hubiese hecho?
«Si se hubiese dado ese escenario, es obvio que uno de los candidatos fuertes hubiese quedado fuera de carrera. Y obviamente que hubiese ido a buscar sus votos. Si no, mi candidatura habría sido testimonial. En esa instancia, hay que negociar».
 
El bajo porcentaje que obtuvo le generó una deuda bancaria cercana a los 300 millones de pesos. El Estado no le devolverá todo el dinero solicitado al BancoEstado por su bajo apoyo electoral. ¿Se metió en un problema?
«Son los costos de esta aventura electoral. El sistema de préstamo, en este caso del BancoEstado, se da en la medida de las expectativas que tiene la institución sobre las diferentes candidaturas. Obviamente, a mí me prestaron menos que a Evelyn Matthei, pero es lógico porque ella tiene gran respaldo de una estructura. En mi caso no es así por lo que debo solucionar este tema».
¿Se puede negociar con el banco? ¿Hay opciones que le hagan una rebaja?
«He tenido conversaciones con el BancoEstado. Claro que sería ideal que me condonaran parte de la deuda, pero eso no parece posible. Pero he visto buena disposición en cuanto a la manera de saldar esa deuda. En síntesis, sólo necesito que me den plazo y pagaré toda la deuda que generó mi candidatura».
Si no logró el apoyo popular que esperaba y si además quedó endeudado. ¿En serio cree que valió la pena lanzarse a la piscina con esta candidatura?
«Yo creo que sí. Yo soy de los que piensa que hay tres maneras de enfrentar los problemas: haciéndose el leso, reclamando o tratando de hacer algo. Mi forma es la tercera.  Esta candidatura surgió luego de los Juegos Panamericanos. Vi que, tras un momento de orgullo y unidad, no se aprovechó todo lo vivido y Chile volvió a ser un país dividido entre buenos y malos, fachos y zurdos, con descalificaciones de uno y otro lado. Eso es lo que a mí me incentivó a presentarme. Por eso mi lema era que queríamos devolverle el alma a Chile».
¿Siente que eso lo logró en alguna medida?
«Fíjese que sí. En el primer debate presidencial hubo fuertes altercados entre candidatos. Miguel Enríquez-Ominami fue muy duro con Jeanette Jara y con Evelyn Matthei, Franco Parisi con la Evelyn y José Antonio Kast con Jeanette. Hasta Eduardo Artés lo fue conmigo. Yo en cambio bajé decibeles, nunca me enojé y creo que por eso fui bien evaluado. Los otros candidatos entendieron el mensaje y creo que en el segundo debate no hubo tanta violencia verbal. Ese creo que fue mi aporte, aunque en rigor parece que le favoreció más a Parisi que a mí».
En el segundo debate televisivo incluso usted tiró una talla que se hizo viral. «No hay cosas que paradas duren mucho tiempo», dijo usted. ¿Se arrepiente?
«Jajajá, es que Daniel (Matamala) me la dejó dando bote con su pregunta. Yo no me arrepiento de haber tenido una salida graciosa. Sí debo confesar que, en la pausa de ese debate, mi esposa (Eugenia Fernández) se me acercó y me retó. Me dijo que dejara de hacer chistecitos. Y yo como soy obediente con mi señora, nunca más hice bromas».
¿Fue un error que usted dijera que votó No en el plebiscito de 1988 cuando en verdad votó Sí?
«Fue una equivocación, sin duda. Dije que había votado que No porque mi señora una vez me convenció de eso. Dijo que estaba segura que yo había votado que No porque incluso celebré al otro día del triunfo de esa opción. Pero en verdad voté que Sí. Yo estaba indeciso y entre mi papá y mi suegro me convencieron que votara por esa opción y así lo hice».
Es extraño que usted estuviese indeciso cuando, poco antes, había sido candidato de la lista «gobiernista» en las elecciones del Centro de Alumnos de Periodismo de la UC.
«Esa vez fui candidato porque me lo pidió un amigo, pero no tenía ni ganas de salir electo. Yo estaba estudiando, jugaba en la selección de fútbol de la UC, estaba trabajando en el diario La Nación y era scout. De haber sido elegido presidente, hubiese tenido que renunciar a todo y no estaba dispuesto. Esteban Valenzuela (ex ministro de Agricultura) me ganó por cuatro votos y siempre se lo he agradecido».
Otro momento de tensión durante su candidatura fue el conato que protagonizó con el periodista Antonio Neme. ¿Se arrepiente de eso?

«Neme llegó al Country Club donde yo estaba y desde un auto empezó a increparme. La gente no sabe o no se acuerda pero yo lo denuncié ante Canal 13 en el Mundial de Francia 1998 porque la FIFA lo pilló revendiendo entradas. Yo me acerqué al auto donde él estaba y me sacó la madre y me pegó un portazo en la pierna. Luego me tiró un combo en el rostro y yo ahí se lo devolví. Sí, claro que me arrepiento. Me arrepiento de no haberle pegado otro combo…».

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