En las consultas ahorra tiempo, evita horas perdidas y procesa datos de los pacientes
Centros médicos chilenos ocupan nuevas herramientas para mejorar la atención. Es una nueva era para la salud digital, proyectan.
Durante años la IA en salud ha estado asociada a robots, diagnósticos futuristas o herramientas reservadas para laboratorios de investigación.
Sin embargo, su impacto en el área médica está ocurriendo hoy en ámbitos mucho más cotidianos, como gestionar la información del paciente, optimizar recursos y reducir tareas administrativas que consumen tiempo valioso en vez de enfocarse en las personas.
Es sabido que la salud genera gigantescas cantidades de datos todos los días. Fichas clínicas, exámenes, agendas médicas, ocupación de camas, pabellones quirúrgicos y registros administrativos forman parte de una compleja red de información que debe estar disponible en el momento preciso para tomar decisiones críticas.
Hoy, la inteligencia artificial está comenzando a convertirse en el puente que conecta toda esa información. Y hay varios ejemplos.
Caso SofIA
Uno de los ejemplos más recientes es SofIA, un agente de inteligencia artificial desarrollado por la red de salud Interclínica.
La plataforma, que opera con servicios de Google Cloud, funciona como un asistente conversacional que permite a equipos clínicos y ejecutivos acceder a indicadores complejos o a responder consultas y preguntas complejas utilizando lenguaje natural, que sea entendible para cualquier persona.
En lugar de revisar múltiples reportes o bases de datos, los equipos clínicos y ejecutivos pueden consultar directamente indicadores sobre disponibilidad de camas, uso de pabellones o gestión de recursos. Es decir, que la información correcta llegue a la persona adecuada en el momento oportuno.
Según la compañía, esto ha permitido acelerar procesos internos, reducir horas dedicadas a análisis manuales y enfocar a los equipos en tareas de mayor valor, como planificación, automatización y análisis avanzado de datos.
«La innovación en salud no es una opción, es una necesidad para responder a las crecientes demandas de los pacientes y del sistema en su conjunto», señaló Harald Chutney, gerente general corporativo de Interclínica.
«Como profesionales de la salud, tenemos un compromiso por integrar los últimos avances para mejorar la eficiencia de nuestra gestión y, por sobre todo, entregar una atención de mayor calidad y centrada en las personas», añadió.
Fichas clínicas
La inteligencia artificial también está comenzando a integrarse en las fichas clínicas electrónicas. RedSalud anunció la incorporación de IntelliCare, una nueva plataforma desarrollada por InterSystems, que utiliza inteligencia artificial generativa para asistir procesos clínicos y administrativos para darle más tiempo a las personas y abordar la tan necesaria transformación digital.
Entre sus capacidades destacan la generación automática de resúmenes clínicos, la documentación asistida durante consultas médicas y el uso de comandos en lenguaje natural para acceder a información relevante de los pacientes. Este concepto es clave: hablar como la gente en la calle.
Según Alfredo Almerares, clinical executive manager para Latinoamérica de InterSystems, «esta es una nueva era para la salud digital».
En su opinión, «la inteligencia artificial pasa a integrarse directamente en los procesos clínicos. El impacto son equipos de salud con mejor acceso a información, menos carga operativa y más tiempo disponible para enfocarse en las personas».
¿Horas perdidas?
La inteligencia artificial también está ayudando a resolver uno de los dolores de cabeza históricos del sector: las horas médicas que quedan vacías porque los pacientes no llegan a las consultas agendadas.
Según un estudio de la startup chilena de inteligencia artificial Vambe, en Chile se estima que entre un 15 y un 20% de las consultas se pierden cada año por ausencias, cifra que en algunos segmentos privados puede incluso acercarse al 30%.
Para enfrentar este problema, diversas organizaciones están incorporando asistentes conversacionales de la compañía capaces de confirmar, reagendar y gestionar citas con los pacientes, sin pasar por la usual burocracia digital.
Estas soluciones han permitido reducir significativamente las inasistencias, aumentar la utilización efectiva de las agendas médicas y captar pacientes incluso fuera del horario tradicional de atención.
«Los pacientes tienen expectativas similares a las que encuentran en otras industrias digitales: cotizaciones a medianoche, comparaciones simultáneas entre centros médicos y la expectativa de respuestas inmediatas, procesos simples y disponibilidad permanente. Cuando una clínica demora en responder, muchas veces esa oportunidad simplemente se pierde», explica Nicolás Camhi, fundador y CEO de Vambe.
Más tiempo
Datos recopilados por la startup en el sector salud demuestran que la automatización con IA ha logrado reducir las inasistencias hasta un 78%, pasando de tasas de ausentismo del 35% a niveles cercanos al 8%, mientras la ocupación efectiva de las agendas mejora desde un 65 hasta un 95%.
Además, libera más de tres horas diarias de trabajo administrativo por colaborador, reduciendo el tiempo de agendamiento por paciente a sólo tres minutos y alcanzando un 98% de satisfacción en la experiencia.
La gran lección detrás de estas iniciativas es que la inteligencia artificial en salud no se trata sólo de diagnósticos o algoritmos sofisticados. El aporte más inmediato está claro: liberar tiempo.
La verdadera promesa de la inteligencia artificial en salud no es sustituir a las personas, sino ayudar a que el sistema funcione mejor.
«Tenemos un compromiso por integrar los últimos avances para entregar una atención de mayor calidad y centrada en las personas», Harald Chutney, gerente Interclínica.


