Consejos de un ingeniero en construcción para evitar goteras y manchas de humedad
La resistencia a los rayos UV, la elasticidad y el material del techo son factores clave.
Los techos son una de las zonas de la vivienda que más sufren el impacto del invierno: la exposición constante al sol, la lluvia, el viento y los cambios de temperatura acelera su desgaste y cualquier falla en la cubierta puede traducirse en goteras o problemas de humedad. Una mantención adecuada es clave para evitar filtraciones, humedad y daños estructurales; en ese contexto, las pinturas impermeabilizantes son una herramienta clave para proteger las superficies y extender su vida útil.
En ferreterías y tiendas de artículos para el hogar abundan por esos días las ofertas de pinturas para techo. El ingeniero en construcción Daniel Codocedo, docente de la Escuela de Ingeniería IACC, explica que la elección de una variedad impermeabilizante debe considerar factores como el tipo de cubierta, estado de la superficie y el nivel de exposición. «Funcionan creando una barrera continua y flexible sobre las superficies del techo. Sellan poros y microfisuras; al secarse, forman una película que impide el paso del agua», detalla.
El químico Diego Sierra, académico de la U. de Valparaíso, añade que existen alternativas asfálticas derivadas del petróleo y otras de carácter elástico, como los acrílicos. «Son pinturas que se expanden y se contraen con el calor. Por lo tanto, no se resquebrajan», afirma.
Considerando tanto las lluvias invernales como los altos niveles de radiación ultravioleta durante el verano, Codocedo recomienda impermeabilizantes elastoméricos con protección UV. «Presentan alta flexibilidad, lo que permite absorber dilataciones y contracciones térmicas sin fisurarse ni perder adherencia, condición fundamental para prolongar la vida útil de la cubierta. No todos los productos soportan agua estancada. La silicona sí; los acrílicos comunes, no tanto», advierte.
En techos planos o con poca pendiente, aconseja usar membranas líquidas de silicona, poliuretano o impermeabilizantes acrílicos elastoméricos, debido a su capacidad para resistir la acumulación de agua. En cubiertas inclinadas de fibrocemento, zinc o perfiles metálicos, los impermeabilizantes acrílicos reforzados con fibra suelen ofrecer mejores resultados. «Lo importante es que sean reforzados con fibra, ya que ofrecen buena adherencia, rápida aplicación y mayor resistencia frente a movimientos térmicos y vibraciones», señala el ingeniero.
En las cubiertas construidas con tejas de arcilla u hormigón, en tanto, la recomendación apunta hacia productos hidrorrepelentes o sellos impermeabilizantes transpirables. «La principal ventaja es que impiden el ingreso de agua sin bloquear la salida de la humedad acumulada al interior de la estructura. Evitan filtraciones sin impedir la evacuación de humedad interna», explica Codocedo. Para las cubiertas metálicas, especialmente aquellas ubicadas en ambientes húmedos o con presencia de salinidad, sugiere pinturas con propiedades anticorrosivas y protección contra la oxidación, con el objetivo de reducir el deterioro prematuro de los materiales..
La aplicación
Codocedo señala que normalmente se requieren entre dos y tres manos para lograr una cobertura adecuada en techo: «El 70% del éxito está en la preparación. Se debe limpiar a fondo, eliminar polvo y hojas, dejar el techo completamente seco y sellar todas las grietas antes de aplicar el impermeabilizante. Si se aplica sobre una superficie mal preparada, el trabajo durará menos de un año».
Con una buena aplicación de materiales de calidad, la protección dura. «Un acrílico elástico de calidad protege la vivienda entre cinco y ocho años. En techos planos, una solución de silicona puede alcanzar hasta doce años de duración, siempre que exista una revisión anual de mantenimiento», señala. Eso sí, el momento elegido para la aplicación también influye en el resultado final: en días muy fríos, el proceso de secado se vuelve más lento.
David Salas, jefe de línea pinturas de Sodimac, recomienda trabajar únicamente sobre superficies secas, firmes y libres de polvo u otros contaminantes. «No se aconseja aplicarlo con temperaturas inferiores a los 10°C y se debe evitar la exposición directa al sol durante la aplicación».


