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Autor de la Foto: CEDIDA
Título/Pie de foto: Jeffrey, a la izquierda, junto a compañeros de la Escuela de Suboficiales.
Jeffrey dejó la astronomía para entrar al Ejército
Durante la instrucción, reciben una asignación de $35 mil al mes.
Andrea Urrejola
Jeffrey Abarca (23) siempre fue buen alumno. Ponderó 650 puntos en la PSU y se matriculó en Física con Mención en Astronomía en la U. de Valparaíso. Tras un año abandonó, pues la estadía lejos de Santiago le salía muy cara. Entonces decidió ingresar a la Escuela de Suboficiales del Ejército: le atrajeron las alucinantes historias de su hermano mayor sobre el servicio militar en Calama. «No ingresé antes porque sentí la presión del medio. Todos me decían si puedes estudiar lo que quieras, ¿para qué vas a ser militar ? Mis papás estaban reacios, porque querían que fuera universitario. No me veían como militar, pero cambiaron al ver que me fue súper bien en el primer año», relata.
«Hay momentos duros en la vida militar; ahí uno debe ser firme y aferrarse a sus ideales», dice. Tras dos años de instrucción, Jeffrey egresó en diciembre como cabo. Ahora entrará a la Brigada de Aviación del Ejército en Rancagua, donde será mecánico de helicópteros medianos.
¿Cuáles son los atractivos de la Escuela de Suboficiales del Ejército? Habla su director, el coronel Marcelo Núñez: «Es un instituto técnico de nivel superior que entrega una capacitación totalmente gratuita y un abanico de 27 especialidades con una inserción laboral del 100%. Los alumnos reciben una asignación mensual de unos $35.000 para locomoción. La gente disciplinada, abnegada y con espíritu de superación puede llegar muy lejos dentro del Ejército, porque la misma institución los detecta y capacita constantemente».
$390.000 líquidos comenzará ganando Jeffrey en la Brigada de Aviación del Ejército.


