Volumen ilustrado reúne las escenografías creadas por el chileno Ramón López
El autor ofrece una publicación que incluye fotos, notas, bocetos y planos de 27 montajes estrenados entre 1968 y 2008.
Hay cosas que parecen imposibles de lograr, y una de ellas es hacer llover en el interior de un teatro sin perder el control de la situación. El chileno Ramón López, sin embargo, realizó el prodigio en 1972, según se lee en uno de los testimonios reunidos en el libro Diseño Teatral 40 Años , que hoy será presentado en la tienda Puro Chile, ubicada en el barrio de Soho, en Nueva York.
El relato aparece en uno de los últimos capítulos del volumen, y lleva la firma de la académica e investigadora María de la Luz Hurtado. El chubasco escénico, por cierto, se produjo en el teatro Camilo Henríquez de la Universidad Católica, en plena representación de la obra La gotera en el comedor , del uruguayo Jacobo Langsner.
«Supe que me encontraba ante un escenógrafo genial llamado Ramón López, al caer en un asombro profundo: llovía en escena. Las primeras gotas ocasionales culminaron en un diluvio que inundó completamente ese pequeño escenario, convertido en un inmenso lago gracias al efecto mágico del artilugio escénico», relata la estudiosa.
El texto aportado por la mujer, en todo caso, no es el único atractivo de la publicación: el libro, que ya circula en Chile bajo el sello de la editorial ARQ, incluye abundantes fotografías, bocetos y planos arquitectónicos, además de artículos escritos por diversos autores y notas donde se explican las diversas estrategias creativas adoptadas por López.
La oferta se completa con algunos amenos apuntes en los que el autor -quien es decano de la Facultad de Artes de la Universidad Católica- entrega detalles de sus años formativos y comenta su experiencia como responsable de los aspectos plásticos y arquitectónicos de 27 montajes teatrales y operáticos estrenados entre los años 1968 y 2008.
«Este libro está destinado a todo público y también a los especialistas. Revela para unos los secretos y los procesos y, para otros, las metodologías y conceptualizaciones que motivan el diseño», dice el hombre, quien asegura que el volumen es «el primer libro monográfico publicado en Chile sobre la trayectoria de un escenógrafo chileno».
«En el pasado hemos tenido grandes diseñadores teatrales en este país, pero sus obras y reflexiones no han sido conocidas, ya sea por falta de documentación o por desidia de los propios artistas o falta de interés de los investigadores», afirma.
-¿Cuál ha sido tu enfoque de esta disciplina? ¿Tratas de dejar tu sello en cada escenografía que diseñas?
-El sello personal es secundario. Lo importante en la creación escénica es el mensaje del autor dramático, y todos estamos al servicio de él: directores, actores, diseñadores, músicos, coreográfos, en fin. Nuestra labor es recontextualizar el universo sugerido por la dramaturgia, y en ese sentido debe existir una complicidad entre escenógrafo y director.
Puro ingenio
Ramón López opina que el diseño escénico chileno «es de buen nivel»: «El tema es la carencia de recursos e instalaciones técnicas, lo que está mejorando paulatinamente. Aun así, el ingenio de los creadores les permite salir adelante con sus proyectos», comenta.
«En las críticas de prensa generalmente no se considera el arte escenográfico, aunque últimamente se ha comprendido que es un aspecto fundamental de la puesta en escena», agrega.


