El conjunto pirata venció 2-0 a Unión La Calera y alcanzó su estrella con amplia ventaja sobre el resto
Somos justos ganadores. Mis jugadores son valientes y corajudos, no le temen a nada, dijo el técnico Esteban González.
El viejo y querido Magallanes lo hizo en 1933, Colo Colo inició su serie récord de 34 copas en la temporada siguiente, la U apareció en 1940 y Santiago Wanderers, el Decano, recién lo logró en 1958. Pero de ahora en adelante, sobre todo en la Cuarta Región, también se recordará el 2 de noviembre de 2025 como el domingo en que Coquimbo Unido logró su primer título profesional de Primera División.
Hubo que esperar 67 años para que el Pirata ingresara en los anales mayores del fútbol criollo, luego de un par de frustrantes subcampeonatos en 1991 y el torneo Apertura 2005. Faltando todavía cuatro jornadas para el término del torneo, el equipo dirigido por Esteban González se impuso por 2-0 a Unión La Calera, para llegar a 65 puntos inalcanzables en lo alto de la tabla y desatar un prolongado festejo tanto en el repleto estadio Francisco Sánchez Rumoroso como en el resto de la ciudad, particularmente en el Barrio Inglés, donde cientos de personas siguieron el cotejo en una pantalla gigante.
Con gol de Cecilio Waterman a los 19 minutos, Coquimbo Unido empezó a redondear una campaña épica. El panameño fue habilitado desde la izquierda por Juan Cornejo y, letal como siempre, definió de primera abajo frente al portero Jorge Peña.
En la segunda parte, el Pirata entró a consolidar lo iniciado con un hombre más en la cancha, luego de la expulsión de Christopher Díaz por un codazo en el rostro al joven Martín Mundaca (18), quien sangró profusamente cuando ya se jugaban los descuentos de la fracción inicial.
La certeza del título llegó a los 75 minutos cuando, luego de una profunda asistencia del argentino Nicolás Johansen (26), quien reemplazó al agotado Waterman, el canterano Benjamín Chandía (22) sentenció el marcador con un violento disparo, un latigazo, al arco de Peña. Luego se anuló un tercer gol de Matías Palavecino, pero ya poco importaba porque tanto los jugadores como el público local ya estaban saltando, abrazándose felices por una copa inolvidable.
El conjunto filibustero completó por anticipado un año perfecto en el que solo registra una derrota ante el Cacique, allá por el mes de abril en el Monumental, y un implacable paso de líder en la segunda parte del campeonato, donde anota 14 triunfos en línea y 17 encuentros consecutivos sin perder, para estructurar un notable rendimiento de 83,3% que por el momento lo ubica como el súper campeón nacional en torneos largos en lo que va de este siglo.
Los protagonistas no parecen elegidos al azar, pero los nombres de Diego Sánchez, principal responsable de la portería menos batida del certamen, con apenas 12 tantos en contra, y del goleador panameño Cecilio Waterman con nueve anotaciones, aparecen como puntos luminosos de una escuadra que, a lo largo del torneo, mostró fortalezas en todas sus líneas.
«Somos justos campeones. Este equipo se adaptó a distintos escenarios y rivales. Es un equipo tácticamente inteligente y, además, son jugadores valientes y corajudos que no le temen a nada. Solo tengo palabras de agradecimientos para ellos», dijo el técnico Esteban González.


