Supo que su mamá vivía como gallina y la vino a conocer

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Sebastian Winberg encontró a Corina Lemunao por Facebook

Fue chocante saber su historia, dice el joven de 20 años, que llegó a Temuco para encontrar a la mujer.

Un nombre mapuche fue, durante años, el único dato que el sueco Sebastian Winberg tuvo de su madre biológica. Desde Estocolmo, Suecia, él y sus padres adoptivos intentaron en varias oportunidades ubicar a la mujer llamada Corina Lemunao, pero no tuvieron suerte. Hasta que hace cuatro meses, el joven de 20 años encontró un artículo de prensa en el Facebook de la Fundación Revoso, de Padre Las Casas en Temuco, donde aparecía ese nombre.

Sin entender nada de español, Sebastian mandó un mail preguntando por la mujer. «Escribió contando que, según los papeles de adopción, su madre era Corina. Yo me sorprendí y le pedí que enviara una foto. Cuando la vi, noté que eran idénticos. Me dijo que vendría lo antes posible», recuerda Norma Carvajal, directora del hogar donde, hace cinco años, vive Corina Lemunao.

Inmediatamente Sebastian dejó de lado sus estudios en el colegio y se dedicó a juntar dinero para viajar a Chile. Con el artículo y un diccionario en el bolsillo, el joven llegó el martes pasado a Padre Las Casas. Pero antes del reencuentro, Norma debió prepararlo. «Le expliqué que su madre había nacido con un déficit mental y que fue abandonada en un gallinero. Debido a los años que pasó en esas condiciones se transformó: caminaba agachada, movía la cabeza y picoteaba como los pollitos», dice Carvajal.

Desde hace tres días que no se separan. Sebastian y Corina se abrazan y pasan horas mirándose. Ella no habla y él no entiende nada de español, pero se acurrucan.

«Al entrar a la pieza nos quedamos mirándonos varios segundos. Me paralizó la emoción porque nos reconocimos de inmediato. Luego nos abrazamos», dice Sebastian Winberg.

-¿Qué piensas de que haya sido llamada «la mujer gallina»?

-No sabía nada de su historia hasta que me contacté con Norma. Ahí entendí que tuvo una vida extremadamente dura y obviamente fue muy chocante saber todo lo que vivió. Pero al mismo tiempo me puso muy contento ver que ha mejorado.

-¿Cómo es tu vida en Suecia?

-Buena. Tengo unos padres que me han apoyado en todo. Pero por mi apariencia siempre me sentí un poco diferente.

-¿Le trajiste algo?

-Sí, un álbum de fotos con información de mi vida en Suecia y de mi familia. También le regalé un collar de plata con mi nombre.

-¿Cuáles son tus planes con Corina?

-Me gustaría poder viajar con ella, pero es difícil porque soy muy joven y aún no soy un profesional. Mi intención es ayudar a la fundación desde Suecia para que ella tenga una buena vida.

 

También fue adoptado

Ahora busca a su hermano

Antes de llegar a Revoso, Corina vivió sola y estuvo en un hogar de ancianos donde fue maltratada. Fue así como dio a luz a dos niños, entre los años 87 y 90, los que fueron puestos en adopción. «Quiero encontrar a mi hermano. Solo sé que sería mayor que yo y podría estar en Estados Unidos», dice Sebastian. «Lo ideal es encontrar a la asistente social de Lonquimay que hizo los trámites», agrega Norma Carvajal.

30 años pasó Corina Lemunao en un gallinero de Lonquimay. Hoy, vive feliz en el hogar Revoso.

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