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Autor de la Foto: FRANCISCO LEÓN
Título/Pie de foto: Hay personas que obtienen su licencia, pero no pueden conducir y son copilotos eternos.
Las personas que padecen amaxofobia sufren ansiedad y agitación al enfrentar el manejo
Es un problema que en Chile lo tienen entre el 5% y el 7% de los conductores.
Danny Aulestia M.
«En 1988 sufrí un atropello por un vehículo que se subió a la vereda. El auto vino directo hacia mí; intenté huir, pero me golpeó la cadera y pasó por encima de mis piernas. Perdí el conocimiento, quedé solo con contusiones y unas fracturas, pero afectó mi confianza de volver a manejar. Quería hacerlo, pero me venían ataques de ansiedad, taquicardia, dolores de cabeza e incluso llanto».
Es la historia resumida de María Rosa Muñoz López. Como ella hay muchas personas que, ya sea por un accidente u otros motivos, sufren de amaxofobia o miedo a conducir (amaxo en griego es carro).
En Chile esta fobia está más bien escondida por lo que número de personas que la sufre es incierta. «Por encuestas a conductores nos hemos percatado que existe entre un 5% y un 7% que sufre miedo al conducir. No está establecido clínicamente, pero en sus respuestas enmascaran el problema. Señalan que no manejan porque el auto es muy grande; que se sienten encerrados; que son inseguros o que se encuentran torpes. Lo claro es que las cifras son muy parejas entre hombres y mujeres», afirma Alberto Escobar, encargado de Asuntos Públicos del Automóvil Club de Chile.
Para el sicólogo Pablo González, jefe de Salud Mental del Hospital del Trabajador, todas las fobias son un continuo y hay que tratarlas resignificando las cosas y con sicoterapia.
«Esto significa que al paciente hay que realizarle una reestructuración cognitiva, es decir, que entienda que no va a morir por subirse a un auto. Todo ello debe ir acompañado por una exposición en vivo que consta de cuatro puntos: prueba de realidad; desarrollo de técnicas de afrontamiento; mejorar las habilidades de conducción, y aumentar los recuerdos positivos de la conducción», dice González.
En España el 30% de los conductores sufre amaxofobia, de los cuales el 75% son mujeres, según un estudio del Instituto Mapfre de Seguridad Vial. Ante ello se imparten cursos dictados por sicólogos y formadores viales especializados.
En ellos se enseñan técnicas como no fijar la vista en los posibles obstáculos más cercanos; mantener una correcta posición de las manos al volante; aprender a controlar el vehículo cuando derrapa. Todo esto lo aprenden en teoría y luego lo aplican en circuitos. Así, van eliminando el miedo a tomar una curva, o adelantar a otro vehículo, o circular por las autopistas o calles medianamente complicadas.
«La solución es aprender habilidades que ayuden a controlar emociones. Por eso existen estos cursos, que además corrigen situaciones de riesgo en la carretera y solventan imprevistos durante la conducción», platea Javier León Moro, gerente general del Club Europeo de Automovilistas de Chile (CEA).


