Puedo pasar hasta doce horas al día estudiando, cuenta Vandie Dumaboc desde Boston
Estudia neurociencia computacional y su idea es especializarse una vez que termine su pregrado.
Vandie Dumaboc, la temuquense que estudia en Harvard, una de las universidades más prestigiosas del mundo, está terminando su segundo año de carrera.
«Estoy estudiando neurociencia computacional porque siempre me fascinó el tema del cerebro, desde chica. Lo de irme por el lado computacional vino después, cuando estaba entrando a la U: soy buena en el área más matemática, incluso saqué medalla en una olimpiada nacional», cuenta desde Boston.
¿Y su promedio? Un 3.75, que corresponde a una A en Estados Unidos (y en Chile, a lo que sería un 6,5). Estas últimas semanas de clases todo ha sido movido. «Anteayer recibí un premio de excelencia académica del departamento de alemán, ayer actué como rol principal en la noche de clausura de una obra de Shakespeare y hoy me reúno con Evelyn Matthei. Eso es un fin de semana normal acá y súmale el tema de estudiar».
¿Qué siente al tener ese promedio?
«En verdad uno siempre siente que lo podría haber hecho mejor; aunque es tremendo promedio, sigue siendo más bajo que casi cualquier nota que me saqué en el colegio. Lo que la universidad me ha enseñado es que importa mucho más el aprendizaje que la nota. Claramente una buena nota es casi siempre el reflejo de lo que aprendiste, pero no lo tomo como objetivo final ni me obsesiono por ello. Mi buen promedio es el resultado de querer aprender y hacer las cosas bien, dentro de lo posible».
Pareciera que en Chile la gente es muy obsesiva con destacar. ¿Es igual allá?
«No sé si estoy de acuerdo con que en Chile la gente sea obsesiva con las notas. Está mucho la cultura de pasar no más, dependiendo de la carrera. Acá igual eso define tus proyecciones a futuro. Si quieres ir a escuela de Medicina, de Derecho o a cualquier postgrado, sí, importan mucho las notas. En general, siento que estamos más preocupados de las notas que en Chile. Hay una yuxtaposición tremenda entre la vida social y académica que permite eso: acá nuestra vida es la universidad, hasta vivimos aquí».
¿Allá entonces se fijan más en las notas que acá?
«Nunca he estudiado en una universidad chilena, no sé si mi respuesta sea tan válida, pero yo diría que en general sí. Acá nadie tiene como objetivo sólo pasar».
¿Qué está estudiando?
Dumaboc explica que su carrera es la neurociencia computacional, que es básicamente estudiar el cerebro usando modelos y simulaciones. ¿El campo laboral una vez titulada? «Es súper amplio: puedes trabajar en investigación, academia e industria, desarrollando software para aplicaciones en neurociencia, ingeniero de machine learning o en inteligencia artificial. Por ahora, mi foco va hacia la academia. Me encanta enseñar y soy fan de no guardarse el conocimiento, de compartirlo con los demás».
¿Cuál ha sido el ramo más difícil que le ha tocado?
«Mi ramo de informática estuvo pesadísimo este semestre. Creo que ha sido el más difícil hasta el momento. La clase era de diseño y abstracción en la computación; o sea, que no es suficiente que el código funcione, sino que además, debe verse lo más bonito y fácil de leer posible».
¿Es una carrera muy involucrada con la inteligencia artificial o no?
«Históricamente la neurociencia computacional ayudó mucho al desarrollo de la inteligencia artificial. Por ejemplo, las redes neuronales artificiales, que son fundamentales en el tema del deep learning, se han inspirado en la estructura y el funcionamiento del cerebro humano. Lo que estas redes hacen es imitar cómo las neuronas cerebrales se activan y conectan entre sí para aprender y tomar decisiones; así se entrena a las inteligencias artificiales en gran parte».
¿Son muy exigentes las rutinas de estudio?
«Depende mucho de los ramos que elijas; hay algunos que son como un trabajo part-time y otros que son más relajados. Para mí, las horas de estudio son entre 4 y 6 al día, excepto en la semana libre que te dan antes de finales: ahí puedo pasar hasta 12 horas al día estudiando. Uno se autoexige un montón acá. Por ejemplo, en los trabajos siempre veo en mis compañeros un tremendo esfuerzo por ir más allá y entregar más de lo que se espera. Acá descubrí lo mucho que me gusta ver disertaciones».


