Para proyecto de la Universidad de Chile
Solo es necesario hacer un trámite legal y conversarlo con la familia, que son los que deben dar aviso a la casa de estudios al momento de su muerte.
Por edad, peso o contextura física, cualquier persona está apta para donar su cuerpo a la ciencia. Y en el departamento de anatomía de la facultad de Medicina de la Universidad de Chile están ansiosos por recibir nuevos prospectos que enseñen los secretos del cuerpo humano a los futuros médicos del país.Carolina Macaya tiene 23 años y es la segunda persona más joven en poner su cuerpo a disposición de la ciencia. «La primera es mi hermana», precisa esta estudiante de medicina. Cuenta que hace cuatro años conoció el programa, justamente estudiando anatomía. «Me di cuenta de la falta de cuerpos para estudiantes, así que me interesó y en mi casa también se convencieron mi mamá y mi hermana», cuenta.
El doctor Julio Cárdenas, uno de los encargados del proyecto, afirma que no hay un perfil preciso de quienes acceden al programa. «Están los que no tienen quién los llore al momento de su muerte. Hay otros que lo hacen agradeciendo a la medicina y están los que no les interesa ser enterrados», cuenta el facultativo. Tal como en el ritual católico, una vez al año se realiza una misa en que se recuerda a todos los que aceptaron donarse a la ciencia. «Cuando una persona muere es la misma familia la que nos avisa. Es importante cómo se van compenetrando en esto», afirma.
El trámite para ser donante es sencillo. Hay que acercarse al departamento de anatomía de la facultad de medicina de la Universidad de Chile y solicitar el papel que se debe llevar a la notaría. El documento es importante porque la persona declara que lo hace bajo su sano juicio.
«Esto nos sirve a todos», dice Carolina Macaya. «A veces cuando estudio el cuerpo humano pienso que puede ser el de mi mamá. Por eso uno lo hace con mucho respeto. Además, estoy en contra del negocio de las funerarias y todo eso», afirma.
Escalofriante colecciónEn la Universidad de Chile cuentan que al año se recaudan entre 15 y 20 cadáveres, pero que esa cifra no es suficiente. «Nuestra colección es de aproximadamente 350 cuerpos. Y no damos abasto», afirma el doctor Cárdenas.


