Gustavo Huerta apoya la decisión de paro del Sifup
El DT dice que nunca ha aceptado que un representante le imponga jugadores. En Cobresal hay uno que trae futbolistas jóvenes como apuesta. Y hasta ahora, ninguno me ha servido.
Gustavo Huerta (66) está a punto de cumplir una marca histórica en Cobresal: será el primero que llegó a la Copa Libertadores con el equipo minero como jugador (1986) y luego como entrenador (lo hará en la edición 2024).
Pero confiesa que el dato no lo conmueve mayormente y que ni siquiera siente nostalgia por lo que vivió cuando enfrentó, como zaguero central, al Pibe Valderrama. «Terminamos invictos en el grupo ante los colombianos (Deportivo Cali y América) y la UC, pero no nos clasificamos a la segunda ronda. Me acuerdo que jugábamos de locales en El Salvador a las cuatro de la tarde con el estadio lleno. Otros tiempos. Nada que ver con lo que pasará ahora».
De hecho, van a ir a Calama a ser locales porque el estadio El Cobre no tiene las luminarias exigidas por la Conmebol?
«No es sólo por las luminarias. La Conmebol exige tres hoteles de hartas estrellas: uno para el equipo rival, otro para los árbitros y otro para el personal y dirigentes de la Conmebol. Además, que haya un aeropuerto a máximo 150 kilómetros y el de Caldera, el más cercano, está a 250 kilómetros. No teníamos por dónde poder jugar en El Salvador. De hecho, cuando yo la jugué, acá vivían 20 mil personas y hoy no alcanzan a ser 6.000. En esas condiciones, si nos tocara jugar con rivales colombianos como me sucedió a mí, ellos tendrían una barra más grande porque está lleno de colombianos por estos lados, jajajá».
El fútbol chileno está muy revuelto. Y el Sifup anunció un paro por la norma del sexto extranjero. ¿Apoya esa decisión?
«No soy adicto a los paros, pero en este caso apoyo la determinación del Sifup. Es la única herramienta para defenderse ante una muy mala decisión».
¿La directiva de la ANFP no tiene liderazgo?
«Todos sabemos quiénes mandan en la ANFP y no es nadie de la directiva. Puede que el señor Milad tenga buenas intenciones, pero ni él ni su mesa mandan en el Consejo».
¿Quiénes mandan?
«Los dueños de los clubes que, en varios casos, son los mismos en dos o tres clubes más. No nos tapemos los ojos. Hemos visto a varios de estos personajes -aunque lo nieguen- cómo traspasan jugadores y entrenadores de un club a otro donde tienen propiedad. Ellos son los que se ponen de acuerdo e imponen sus condiciones y votos cuando van a los consejos. Y sus decisiones tienen que ver con el negocio y no con el bien de la actividad».
Muchos de ellos son también representantes de jugadores. ¿Eso empeora más la situación?
«Claro, ahí quedan de manifiesto los intereses por los cuales se toman las decisiones. Por eso no hay planes de futuro en los clubes sino que, en la mayoría, deseos de ganar dinero lo más rápido posible. Y creo que eso es una tendencia a nivel mundial, no sólo de Chile».
Usted denunció hace poco que un representante quería imponerle jugadores a Cobresal. ¿Cómo fue eso?
«El tema se dio porque me preguntaron en un programa si yo tenía representante y dije que no, que nunca lo he tenido y derivó en un tema más profundo. Le cuento: hace tres años, un jugador extranjero que estaba por llegar a Cobresal me dijo que quería jugar acá pero que sólo llegaría si lo traía un representante en particular. Yo les fui a decir a los dirigentes que eso no me parecía, lo entendieron y finalmente llegó igual pero no sé si con el famoso representante».
¿Esta práctica se ha seguido dando en Cobresal?
«Los dirigentes saben que yo no acepto que me impongan jugadores. De otra manera, no sería el entrenador del equipo. Mire, Cobresal tiene relación con un representante que trae jugadores argentinos de 18 y 19 años como apuestas. Me han pedido observarlos y le aseguro que ninguno de ellos ha sumado un sólo minuto en el primer equipo de Cobresal porque no han cumplido las condiciones. Yo prefiero apostar por mi intuición, por lo que veo y observo no por lo que me recomiendan los representantes»
Usted tiene buen ojo. Dicen que a usted le pasan mil pesos para la feria y trae seis kilos de papas, dos de cebollas y cuatro de tomates?
«Jajajá, es que soy observador. Sigo carreras y de repente, aunque no anden bien en sus equipos creo que les puedo sacar rendimiento. No le apunto a todos pero traje a Gaete y lo vendieron a Colo Colo y a Cañete y lo vendieron a la U. Algo debo tener también».
Este año hay Copa Libertadores, un reto grande. ¿Siente que Cobresal se ha reforzado como para hacer un papel digno en ese torneo? ¿O van a ver qué pasa no más?
«El tema es bien delicado y uno ve que los dirigentes de repente no entienden mucho. Al terminar el torneo del año pasado, me dijeron que aumentarían el presupuesto del equipo en un 15 al 20% y que con eso podríamos clasificar la segunda ronda. Yo les tuve que aclarar la película y les dije que con los cinco refuerzos que llegaron tenemos como para mantenernos compitiendo en Primera División, que es el objetivo permanente de Cobresal».
O sea, debe elegir qué pelea dar?
«Hay que tener los pies bien puestos en la tierra. Mi idea es dar todas las batallas, pero tampoco quiero que nos pase lo que le ha pasado a varios equipos que por poner todo su esfuerzo en la arena internacional, sin un plantel amplio, termina peleando el descenso o yéndose a la Primera B».
Entonces, ¿cómo se planifica jugando en los dos frentes?
«Hay que analizar todo. Yo he pedido informes a otros equipos que enfrentaron esta situación y todos me han dicho que los vuelos largos, las esperas en los aeropuertos, el poco descanso, termina fastidiando a los jugadores. Por eso es que en el cuerpo técnico tomaremos los resguardos para aminorar todo eso. Mi idea será siempre mantener a Cobresal en Primera, de ahí pelear por algo o, como pasó el año pasado, sumar más puntos que el año anterior o llegar más arriba, lo que para nosotros significaría ser campeones».
Es decir, que es una exigencia ahora pelear el título?
«La exigencia es mantenernos y subir de nivel en lo posible. Pero no puede ser exigible a priori ser campeones. Muchos dicen eso, pero no dimensionan que lo que hicimos el año pasado fue súper meritorio y para nada dentro de lo que planificamos a principios de temporada».


