«Los que trabajamos en la vida nocturna tenemos un grupo de WhatsApp y allí todos aplaudimos cuando nos enteramos de la detención de las personas vinculadas a las extorsiones en discotecas y fiestas. Estamos cansados de esta porquería».
La que habla es una mujer venezolana que trabaja en la producción de fiestas en al menos cinco locales del barrio Bellavista y que ha sido testigo de cómo el Tren de Aragua se tomó el sector extorsionando a los locatarios.
Prefiere no dar su nombre, porque está asustada. Por ese mismo temor nunca menciona el nombre del grupo criminal internacional. En cambio habla de «ellos», de «los malos» o, cuando mucho, del «TDA». La llamaremos Andrea.
Según la investigación liderada por la Fiscalía Metropolitana Sur y la Policía de Investigaciones (PDI), entre las calles Pío Nono, Santa Filomena, Purísima y Dardignac, donde se emplaza el insigne barrio nocturno, surgió una de las fuentes de financiamiento ilícito más grandes del Tren de Aragua en Chile: un método que consistía en tomarse por completo algunas discotecas para generar ingresos basados en la extorsión, la trata de personas con fines de explotación sexual, la venta de drogas y el contrabando. El locatario que no estuviese dispuesto a ceder su local por tres o cuatro noches, se exponía a que le reventaran su fiesta con granadas y balas.
¿Cómo eran las extorsiones, Andrea?
«Ellos cobran mensualmente; así como usted paga un arriendo, se paga la vacuna del establecimiento. Cuando un productor trae a un artista de afuera, ese productor tiene que pagarles una cuota a ellos para hacer el evento, llámese concierto u otro. Pero las discos, como tal, pagan una cantidad de dinero de entre $1.000.000 y $1.500.000 mensuales».
¿Y si no pagan?
«Hay problemas, como las amenazas que se han visto en la televisión de cargar granadas y disparar al local. Ellos van a incomodar su fiesta si usted no paga. Lo que dicen es que si no pagas la mensualidad, o la alineación, como le dicen, van a incomodar tu fiesta. A quien extorsionan es al dueño del local».
¿A usted le han cobrado?
«Eso sucedió en un principio, cuando pasó toda esta ola. Había lugares en los que podíamos trabajar y otros en los que no, debido a que la persona del local no estaba alineada».
¿A qué locales extorsionaban?
«A cualquiera, tengo entendido. Pero más a los que van los venezolanos como tal, al igual que los conciertos de venezolanos. Bueno, si el concierto lo hace un venezolano, ya usted sabe».
¿Cómo funcionan las discotecas hoy?
«Las discotecas, como la cuestión no está muy buena, se las arriendan a un productor. Ellos arriendan el local esa noche y hacen una fiesta. Cuando digo ellos no me refiero a los malos, sino a los productores que hacen una fiesta. El dueño del local se gana unos millones y el productor gana por la fiesta y la venta de alcohol».
¿Eran extorsionados también?
«Conozco a un productor. Es una persona honesta que lleva seis años haciendo fiestas todos los domingos, mucho antes de que llegara esta porquería de gente para acá. Obviamente ellos, los productores, deben pagarle a esta gente mala por trabajar».
¿El productor le pagaba al Tren de Aragua?
«Sí, para hacer el evento. Los malos saben que tal persona hace fiestas los domingos, lo van a buscar y lo obligan a pagar. Es así como funciona. El dueño de la discoteca no es culpable, el productor tampoco, sino ellos, que quieren estar en todos lados quitándole la plata a los que trabajan. Esa es la verdad».
¿Hace cuánto pasaba eso?
«Hace dos años, más o menos. Yo creo que más. Es constante. Es como pagar el arriendo de una casa. Igualito. Todos los fines de mes hay que pagar».
¿Quién cobra?
«Eso no lo sé. Los dueños saben. Eso sí, ellos lanzan comunicados siempre en redes sociales».
¿Quiénes lanzan los comunicados?
«Los malos. El TDA publica en las redes sociales: Discoteca tal no ha pagado, sabe que no puede abrir hoy sábado. Y no es un secreto».
¿Estaba normalizado el pago?
«Tenemos miedo. Se paga por el miedo. Pero con todo esto que acaba de suceder, puede dar por sentado que ya no se paga más. Una de las discos en las que trabajo dijo: Ya no se paga más. Esto que acaba de suceder… le dieron bien duro a esa gente. Estoy súper contenta por eso».