A raíz del reajuste al sector público, la ley 21.724 en vigor para el año en curso, estableció que en su artículo 90 y siguientes hace referencia a la obligación de cesar en sus cargos a los funcionarios que cumplan 75 años de edad, a contar del 1 de enero de 2027.
La causal permitirá recibir una indemnización equivalente al total de remuneraciones por cada año de servicio en la institución, con un máximo de seis.
El funcionario público más antiguo del país, el único embajador chileno emérito, Mariano Fontecilla, cumplió 100 años el 28 de noviembre pasado, y sigue trabajando como asesor político y como enlace entre la Cancillería y el Congreso. Desde el Presidente Juan Antonio Ríos, en 1945, hasta la presente fecha.
Abogado
Se tituló de abogado en la Universidad de Chile en 1950 y a lo largo de su carrera ha logrado varias distinciones, entre ellas, la de Gentil Hombre de Su Santidad; la Gran Cruz de la Solidaridad Italiana y la Orden del Libertador San Martín, que demuestran su alto sentido profesional y de servicio público.
Como una forma de realizar un homenaje al servidor público, el Senado bautizó uno de sus salones con el nombre del funcionario más antiguo del país. Se trata de la sala 144, ubicada en las mediaciones de la institución.
Ha sido embajador de Italia, El Vaticano, España, Ecuador, Noruega, Finlandia, Islandia y Malta. El Senado celebró los 100 años de vida del embajador emérito, y sus palabras fueron «Vocación, prescindencia y lealtad son los principios que deberían orientar permanentemente al profesional que se desempeña en el Estado».
Su rol actual se remonta a mediados de 1990, cuando Chile estaba volviendo a la democracia. Los presidentes de aquel entonces, del Senado, Gabriel Valdés (DC) y de la Cámara de Diputados, José Antonio Viera-Gallo (PS), estaban saturados con el trabajo y las tensiones que existían en esa fecha, entre Aylwin y el general Augusto Pinochet.
Fue ahí que aquellas autoridades le pidieron a Mariano Fontecilla, quien estaba por jubilar, asumir temporalmente la coordinación diplomática entre la Cancillería y el Congreso. «Me pidieron que siguiera interviniendo en las relaciones diplomáticas, debido a mi larga trayectoria», aseguró.
«Todos por igual»
El diplomático ha trabajado con todos los presidentes del Senado sin hacer distinciones. «Mi coordinación se basa en tratar a todos por igual». Además, el funcionario debido a su avanzada edad no tiene horarios fijos, y adapta su labor a sus capacidades actuales. Asiste al Congreso cuando es necesario y está encargado de recibir a las visitas de Estado, quiere decir que cuando hay visitas importantes en el Congreso, Fontecilla siempre está presente.
Fontecilla tiene contacto con figuras como el rey de España, El Vaticano, y otras figuras de interés político. Además, contó que «uso WhatsApp para estar conectado con las personas a las que estoy sirviendo».
Sobre cómo es trabajar a los 100 años, el diplomático respondió de manera sencilla que «trabajar ahora es igual que trabajar como cuando uno era más joven, como cuando tenía cinco años». A pesar de que no tiene una fecha de retiro establecida, Fontecilla reafirmó que seguirá trabajando mientras le sea posible.
Por último, recordó a las personas que «más influyeron en la formación y desarrollo de mi carrera»: Su padre Mariano Fontecilla Varas, servidor público en la judicatura nacional, su madre Olivia de Santiago Concha, y como también su esposa Margarita Lira y sus hijos.