Piloto chileno Nicolás Pino habla de su plan para llegar a la F-1
El joven de 20 años competirá en un Porsche963 esta temporada en el circuito WEC, de carreras largas como las 24 Horas de Le Mans.
Nicolás Pino (20), el más destacado exponente chileno en el automovilismo, delineó algunos aspectos que lo tienen en una de las competencias más desafiantes del mundo tuerca. Este año se pegó el salto a la World Endurance Championship (WEC), donde se corren circuitos largos de resistencia, en autos con techo, como él los define, al fichar en el equipo alemán Proton Competition. Pilotará un Porsche 963 junto a competidores como el suizo Neel Jani y el italiano Gianmaria Bruno. Sus próximos objetivos son las 6 horas de Spa en Bélgica y, a mediados de año, Las 24 horas de Le Mans.
«El objetivo es llegar a la Fórmula 1. Bueno, el objetivo es llegar a las grandes ligas. No hay nada que diga que no pueda llegar a la Fórmula 1. Nadie lo puede prometer, hay muchas variables, pero hay un plan para hacerlo y lo estamos siguiendo, por ahora, al pie de la letra. Había dicho que en cinco años iba a estar en la Fórmula E y así fue», manifestó el santiaguino, tras participar en el lanzamiento del Porsche híbrido Carrera GTS 992.2, cuyo precio parte en los $200 millones.
El promisorio corredor llegó al mundo de los autos a los 8 años, casi por azar, al subirse a un karting de arriendo durante las Fiestas Patrias, según contó. «Esto fue casualidad. Estábamos aburridos con mi familia y no teníamos ningún vínculo con el mundo tuerca, pero siempre me impulsaban a hacer algún deporte, porque era una manera de formar a un niño, por los valores y la disciplina que transmiten el deporte. El problema es que para todo era malo. No le pegaba al tenis. Al fútbol y al atletismo tampoco. Con el automovilismo enganché rápidamente. Al inicio fue como un hobby, pero empecé a andar bien y a ganar en Chile, también en Argentina. Nos fue muy bien en Estados Unidos y nos dimos cuenta de que esto podía ser un proyecto profesional. A los 13 años tomamos la decisión de vivir afuera. Y así es como nació todo. De estar aburrido en la casa, yendo a comprar comida para el asado, las carreras se transformaron en un proyecto profesional. Y ahora es algo que me apasiona», explicó Pino.
¿Pero qué pasó exactamente ese 18 de septiembre?
«Me subí a un karting de arriendo. Era un supermercado, no me acuerdo cuál era. Sólo sé que ocurrió en Santiago»
¿Si no hubiera subido a ese karting qué habría pasado en su vida?
«Hubiera sido astronauta, porque no me imagino como un ingeniero civil o comercial, a pesar de que era bueno para matemáticas. Sería astronauta o piloto. Ahí el desafío es grande».
¿Hace otra cosa que no sea el automovilismo?
«Al final todo lo que estamos haciendo en el automovilismo es desarrollo continuo. Entonces uno va aprendiendo constantemente, siempre está estudiando, buscando nuevas formas de poder sacar el máximo provecho, nuevas tecnologías, es un trabajo constante. Terminé el colegio y luego me dediqué 100% a las carreras».
¿Dónde vive actualmente?
«Ahora tengo como base a Madrid y de ahí me voy moviendo. Como las carreras son allá, gran parte del año, desde ahí me puedo mover a todas partes».
¿Necesita apoyo del Estado para cumplir con sus metas?
«Para poder estar en las grandes ligas uno requiere de apoyo tanto político, con lo que no digo que sea apoyo del Estado. Tienes que estar o ser parte de una agenda. Necesitas apoyo empresarial, espaldas detrás y, al mismo tiempo, necesitas apoyo de una fanaticada. Al final, tú representas a un país, una región, una nación, y eso es lo que te puede caracterizar frente a otros pilotos, porque todos los pilotos que están ahí son buenos, son parte del campeonato del mundo».
Pino habla rápido, con ideas claras y se muestra afable y espontáneo. «Nosotros, como familia, rápidamente nos dimos cuenta de que si hacíamos lo que hacían todos los deportistas en Chile íbamos a llegar a correr solo a Las Vizcachas. Y, con suerte, hoy estaría estudiando ingeniería comercial y haciendo algo que no me gusta. Yo tuve la suerte de que no me cortaron las alas, como pasa generalmente acá. Cuando un niño quiere ser astronauta o cantante o lo que sea, le dicen que mejor haga algo más fácil. Y le cortan las alas al tiro».


