«Un buen protocolo tiene como foco la protección del menor y de la comunidad»

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Christian Berger, académico de la Escuela de Psicología de la UC, analiza episodio de violencia en liceo de Osorno

Alumno de primero medio discutió con una compañera, se escapó por una ventana y volvió con un arma blanca.

«Este niño no entró directamente al colegio ni con amenazas ni con armas. Salió del colegio y volvió a entrar, cuenta Christian Berger, académico de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica e investigador del Centro para el Bienestar y Desarrollo de la Adolescencia y Niñez en la Era Digital (BAND). «Entonces ahí hay un tema en la contención inicial, en cómo ese niño se sentía, qué le pasaba en el colegio, porque no es un niño que viene con la intención de amenazar», explica.
En el Liceo Rahue, de Osorno, un alumno de primero medio fue llevado a la Oficina de Convivencia Escolar, cerca de las 11:20 de este lunes, antes del segundo recreo. Una discusión con una compañera se había salido de control. «El alumno agredió a la alumna en la sala de clase. Al percatarse de este hecho, dos compañeros recurrieron en defensa de la joven y agredieron con golpes de puños al estudiante, quien ante este hecho se alteró demasiado», dice un comunicado del equipo directivo del liceo.
El alumno no se calmó en esa oficina y la situación se hizo mucho más peligrosa. «Al transcurrir los minutos, el estudiante comenzó a amenazar a los funcionarios que lo mantenían en custodia, arrancando por la ventana hacia la calle y luego regresó con un arma blanca amedrentando a alumnos y funcionarios e intentando agredir a un carabinero», continúa.
Un video que circula en redes sociales muestra a ese carabinero arrojando al suelo al alumno.
«Afortunadamente, no existen lesionado por arma blanca, sin embargo este hecho generó gran conmoción entre estudiante y funcionarios. Se activaron los protocolos pertinentes, llamando a Carabineros, apoderados, informando al sostenedor y, por la alteración emocional y resguardo de nuestros estudiantes, se suspendió la jornada de clases de la tarde y se realizó una asamblea con todos los funcionarios para abordar esta problemática», explica también el comunicado.

Algunas versiones indicaban que el alumno regresó con un desatornillador y que las amenazas fueron de muerte.

Demanda socio-afectiva
«Claramente tenemos un problema de salud mental fuerte entre nuestros estudiantes. El auge de conductas que estamos viendo, ya sea de violencia, ya sea de otro tipo, porque no todo es violencia, tiene mucho que ver con este problema de salud mental que no estamos conteniendo», explica Berger.
Habla de la regulación emocional, de la manera en que los niños y los adolescentes enfrentan situaciones de demanda socio-afectiva. «En la medida en que seguimos abordando el tema desde la mirada de la delincuencia, nos olvidamos de que hay un fondo previo», asegura.
Cuenta que, para enfrentar estos episodios, los colegios tienen o debieran tener protocolos para actuar, es decir una serie de medidas concretas que fueron determinadas con anterioridad. «La idea no es que haya que evaluar cada situación día a día y tener que decidir en el momento», cuenta.
Explica cuál es la clave en caso de crisis: «Un buen protocolo tiene como foco la protección del menor y de la comunidad en general. Debe tener foco en la contención emocional. El protocolo de contención y acompañamiento tiene que tener como objetivo que el menor esté tranquilo y sea capaz de ser derivado, acompañado, lo que sea. No puedes dejarlo antes de eso».
Una idea para enfrentar estos episodios es tener precisamente una «sala de calma», pensada para que los alumnos se tranquilicen, con muebles o accesorios adecuados. Otra medida es identificar claramente quiénes son las personas que pueden hacer la contención, quiénes pueden acercarse al alumno y de qué manera.
El comunicado del Liceo Rahue habla de que la crisis del alumno fue extensa. «La evaluación de mucho o poco no la veo muy pertinente», explica. Eso depende de lo que esté ocurriendo con él.
El liceo suspendió las clases de la jornada de la tarde. Berger explica que, más importante que eso, es evaluar las emociones que provocó esta situación en  los otros estudiantes. «Suspender las clases tiene ese sentido de calmar,
pero al mismo tiempo estás dejando a los estudiantes solos. Cuando suspendes las clases, los mandas a la casa. ¿Qué significa eso? Que van a estar solos en su casa, porque los padres están trabajando. Entonces, no necesariamente es la mejor medida», asegura.

Cuando el alumno vuelva al liceo, debería partir un período que se llama postvención. «Es cómo tú acoges los problemas que haya. Se abren canales también de comunicación para los que se sientan más afectados o menos afectados. Tienes que ver cómo hay personas que estén disponibles para atender esas conversaciones. No todos los niños lo viven igual. No todos los cursos lo viven igual. Tienes que generar estrategias diferenciadas de contención a la vuelta», cuenta.

«En la medida en que seguimos abordando el tema desde la mirada de la delincuencia, nos olvidamos de que hay un fondo previo», Christian Berger

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