Christian Gray anotó el 1-1 que dejó fuera del torneo al cuadro argentino
El futbolista tiene 28 años y es profesor de educación física del colegio Auckland Grammar School y en Mount Roskill, institución de educación intermedia, labores que comparte con los entrenamientos y partidos del equipo.
Christian Gray se llama el zaguero del Auckland City que marcó el 1-1 definitivo ante Boca Juniors en el Mundial de Clubes, único gol del equipo neozelandés, único punto que pudo sumar en el torneo (perdió 10-0 ante Bayern Munich y 6-0 con Benfica).
Tiene 28 años y es profesor de educación física del colegio Auckland Grammar School y en Mount Roskill, institución de educación intermedia, labores que comparte con los entrenamientos y partidos del equipo.
Para jugar el Mundial, tuvo que conseguirse una licencia, un permiso, en ambas instituciones, que no le pusieron problemas para viajar a Estados Unidos.
Ha disputado 70 partidos en Auckland Ciy desde que llegó en 2022 y aunque ha marcado sólo cuatro goles, todos de cabeza, como ante Boca Juniors, uno de ellos quedó grabado en la historia del club: el cuarto gol del 4-0 ante Pirae, de la Polinesia Francesa, en la final de la Liga de Campeones de Oceanía el año pasado.
En el club neozelandés se vive un grato ambiente familiar y Gray es la prueba viviente: su padre, Rodger, fue entrenador de la selección de Nueva Zelanda y ahora trabaja en la seguridad del equipo.
Ante Boca, Gray marcó a los 52, ganándole el salto a Rodrigo Battaglia, tras un córner, luego de que Boca se pusiera en ventaja con una jugada fortuita: un cabezazo de Lucas di Lollo, también luego de un tiro de esquina, dio en el travesaño, rebotó en el portero Nathan Garrow y se fue al fondo de la red, a los 26 minutos.
Pese a la ventaja, el cuadro argentino veía diluirse sus esperanzas de clasificar, que ya eran remotas antes del partido (necesitaba ganar por más de seis goles y esperar que Bayern Munich derrotara a Benfica): Andras Schjelderup, a los 13 minutos, había marcado el 1-0 para el cuadro portugués, resultado que se mantendría hasta el final. Con eso, ni aunque Boca ganara 1.000 a 0 se habría clasificado.
«Hasta el gol de ellos, todo era nuestro. Después siguió siendo nuestro. Vino la demora y saber el resultado del partido entre Benfica y Bayern costó. Cuando entramos a jugar, ya estaba definido todo», dijo el técnico de Boca Juniors, Miguel Ángel Russo.
Igual trató de ganar el encuentro luego de la suspensión por mal tiempo (ver recuadro), pero ahí se destacó el joven portero del Auckland, de 20 años, que además de jugar al fútbol es estudiante de educación superior. En ese lapso tuvo su revancha, y entre otros remates que recibió, le tapó un remate frontal a Carlos Palacios, cuando un montón de jugadores propios y ajenos le tapaba la visual.
«Es una lástima que haya terminado así, pero todo sirve para aprender y seguir creciendo. Es eso, un crecimiento constante. El sabor amargo que tuvimos en la primera fecha (empate con Benfica) lo pagamos hoy», filosofó el capitán, Edinson Cavani, que disputó sólo un tiempo ante lo neocelandeses.
Boca fue el primer equipo sudamericano eliminado en el Mundial de Clubes.
Tormenta en Nashville: «Todos, por favor, busquen refugio»
«Todos, por favor, busquen refugio», decía la locutora del estadio Geodis Park de Nashville, cuando el juez sueco Glenn Nyberg suspendió el partido entre Boca Juniors y Auckland City. Iban 54 minutos de juego, el sol alumbraba el verde césped, había 38 grados de temperatura y algunas nubes dispersas lucían brillantes en el cielo azul, por lo que nadie entendía mucho qué estaba pasando. Pero a 13 kilómetros de estadio había una tormenta y se temía que se desplazara al recinto deportivo que, de un momento a otro, se oscureció. Los protocolos de seguridad pública en Estados Unidos, tierra de relámpagos y tornados, exigen la suspensión de los eventos deportivos al aire libre al menos 30 minutos si se observan rayos o se escuchan truenos. El duelo estuvo suspendido casi 40 minutos y, cuando retornaron los jugadores a la cancha, la eliminación de Boca Juniors ya estaba consagrada.


