La Sirena de Hielo cruzó ida y vuelta por el estrecho de Dover: nadó 27 horas y 14 minutos sin pausas ni asistencia
Completó la travesía más larga de su carrera, entre Inglaterra y Francia. Choqué con medusas en los pies, andaba una foca gris que me estuvo siguiendo mucho rato, al igual que unas gaviotas, y también me acompañaron delfines, contó al llegar a la playa de Dover.
27 horas y 14 minutos de nado ininterrumpido, cruzando el Canal de la Mancha de ida y vuelta. Fue la travesía más larga de la carrera en aguas abiertas de Bárbara Hernández, la Sirena de Hielo, que completó en la madrugada de este jueves (noche del miércoles en Chile) en Dover, Inglaterra.
La hazaña de la deportista nacional comenzó el martes 29 de julio a las 00:36 (19:36 en Chile) en la Playa Shakespeare de Dover, cuando se lanzó a las aguas del Canal de la Mancha. Tras 13 horas y 20 minutos de braceo, alrededor de las 08:50 horas de Chile, llegó a la costa francesa en Cran des Sillers, localidad de Audinghen. Debía llegar a Calais, pero la corriente la fue empujando en sentido sur del Canal de la Mancha.
En ese lugar, se tomó un pequeño descanso de sólo tres minutos afirmada de una piedra y se volvió a lanzar al mar, de vuelta a territorio británico. Finalmente, después de 27 horas y 14 minutos, arribó a Dover, Inglaterra, a las 03:50 de la mañana hora local (22:50 hrs. en Chile). Con esto, se convirtió en la primera deportista de Sudamérica en completar el doble cruce entre Francia e Inglaterra. Ningún hombre o mujer del continente lo había logrado antes.
En la playa de Dover, apenas una hora después de completar la travesía, Hernández contó que el nado de vuelta fue el más complicado, porque le tocó nadar con la corriente en contra y en medio de olas que calificó como «gigantes». Además, se esguinzó un pie y se azotó la espalda con una piedra al llegar a la costa francesa, al final del trayecto de ida. «Terminé con calambres y con las manos en garra por la hipotermia. La permanencia por 27 horas en el agua, más el viento, ocasionan que no puedas mover las manos por el frío y nadé así. Me dio muchísima hipotermia, fue como nadar en el Canal del Norte de nuevo», dijo.
También reveló que en la travesía tuvo la compañía de varios animales marinos que la siguieron. «Choqué con medusas en los pies, andaba una foca gris que me estuvo siguiendo durante mucho rato, al igual que unas gaviotas, y también me acompañaron delfines», relató.
El Canal de la Mancha tiene 34 kilómetros de ancho en el Estrecho de Dover (o Paso de Calais, para los franceses). Como cruzó ida y vuelta, debía cruzar 68 kilómetros de mar. Pero terminó nadando más, porque la corriente le jugó en contra y la hizo desviarse en varias ocasiones. Finalmente, contó ella, recorrió más de 100 kilómetros, sin pausas ni asistencia. Esto, porque los nadadores no pueden detenerse ni apoyarse en ninguna embarcación durante todo el trayecto, ya que eso invalidaría el intento.
Debido a eso, la Sirena de Hielo sólo hizo pausas de segundos para hidratarse en el mar. En la embarcación que la acompañó estuvieron presentes su esposo, Jorge Villalobos; su entrenador, Gabriel Torres; el comandante de la Armada de Chile, Patricio Concha; la kinesióloga Pía Flores y el fotógrafo Gabriel Leiva. Desde el barco Sea Satin su equipo le lanzaba botellas con geles proteicos y sales minerales que servían para combatir la hipotermia. La temperatura del agua era de entre 15 y 18.7° C y la temperatura ambiente alcanzó apenas los 19° C como máxima.
«Este logro no es solo mío, también es de mi equipo que lo son todo, y pertenece a todos los chilenos y chilenas que puedan sentir que un sueño es demasiado inalcanzable. Lo dedico a mi familia y a cada persona que lucha contra su propia corriente y a los deportistas de Olimpiadas Especiales, quienes también luchan por ser vistos y seguir haciendo lo que aman. Gracias a todos por llenarme de fuerza cuando ya no daba más y por acompañarme a hacer lo imposible una realidad», declaró al llegar.
La deportista tuvo una ventana de 7 días antes del nado, esperando que se presentaran las condiciones óptimas para lanzarse al agua. Durante ese tiempo, Bárbara se preparó en Dover junto a la mexicana Nora Toledano, la primera mujer latina en completar el cruce doble del Canal de la Mancha en 1994. «Me sentía preparada, fuerte y con muchas ganas, solo esperaba que la organización Pilot Channel Swimming Federation me diera el permiso para partir», comentó.




