Javier Correa le dio la bienvenida a su hijo con agónico gol del triunfo para Colo Colo en Concepción
En tiempo agregado, los albos lograron una victoria que los dejó en la cima junto a Limache.
A Javier Correa (33) se le humedecieron los ojos en plena entrevista post partido luego del agónico triunfo por 2-1 de Colo Colo ante Universidad de Concepción. El delantero argentino fue el superhéroe de los albos al ingresar del banco de suplentes y anotar el gol de la victoria en los descuentos, pero al momento de enfrentar los micrófonos mostró su lado más vulnerable.
«Déjame mandarle un saludo a mi señora. Fuimos papás el otro día y nada», alcanzó a decir con la voz temblorosa. «Uno no la pasa bien a veces y esto da ánimo para seguir», agregó Correa en la conversación con la señal oficial en su rol de figura del partido.
El miércoles, Correa y su esposa Nair Bustamante le dieron la bienvenida a su tercer hijo y compartieron su alegría con una linda postal desde el hospital. «Hola bebito. Ya te amamos con el alma. Tu llegada nos hizo mucho más felices a todos», escribió el crack del Cacique en redes sociales.
El argentino venía con una sequía importante: no anotaba desde el 7 de febrero, en el triunfo por 2-0 sobre Everton.
Desde entonces alternó presentaciones opacas, un par de lesiones intercaladas y seis partidos ausente de la citación.
En el tercer minuto de tiempo agregado por el árbitro José Cabero, el ariete albo apareció solito en el área chica para conectar un córner servido por su compatriota Claudio Aquino. «Un cabezazo furibundo de Correa para establecer la ventaja. Tenía muchas ganas de entrar y festejó de manera particular, sabiendo que se va a ganar la tarjeta amarilla y haciendo un gesto a la banca de los tremendos huevos o algo por el estilo», describió Aldo Schiappacasse en la transmisión.
Su celebración eufórica, quitándose la camiseta, fue su desahogo en la cancha. «La remé mucho. Hace mes y medio que vengo lesión tras lesión, dolor tras dolor. No es fácil levantarse en la mañana todos los días. No fue fácil, pero tengo unos huevos gigantes para llevarme todo por delante», explicó Correa.
El trasandino también reconoció que los comentarios negativos por su nivel le afectaron durante las últimas semanas.
«La crítica viene en base a lo que uno muestra. Pero soy un agradecido de la gente, del cariño que me dan.
Obviamente uno no la pasa bien porque se prepara para jugar. Ahora con la llegada de mi hijo, sumado a mis otros dos, estamos completos. Lo habíamos hablado en la semana: hoy se cortaba la mala racha porque un hijo siempre es una bendición. Hay que laburar, romperse el lomo. Sin ser soberbio, cuesta mucho estar acá», señaló.
Correa regresó de su lesión la fecha pasada. Entró en el segundo tiempo en lugar de Maximiliano Romero, aunque fue incapaz de evitar la derrota 1-0 ante Palestino. Este domingo, en cambio, su ingreso fue clave para dejar al Cacique en la cima del Torneo Nacional junto a Limache. «Siempre digo lo mismo, yo me preparo para estar.
Después, el Tano (Ortiz) tiene la difícil tarea de decidir entre Maxi y yo. Eso no implica que no me entrene al máximo, que no me rompa el lomo. Hoy me toca esperar un poco porque Maxi lo está haciendo bien», dijo el argentino.


