Análisis de Javier Piñeiro, doctor en ciencias de la actividad física y el deporte
El profesional observa irritabilidad, discusiones entre compañeros y gestualidades que algunos seleccionados jamás tendrían en sus clubes.
«Uno se pregunta cómo jugadores que tienen un buen nivel en sus clubes en Argentina o, incluso, en Europa, cometen errores en algunos partidos de Chile. Eso tiene que ver justamente con la presión, con el entorno, con la ansiedad que genera jugar en la Selección. Incluso uno podría pensar que no lo pasan bien en la Roja», plantea Javier Piñeiro, director de la Escuela de Sicología de la Uniacc y doctor en ciencias de la actividad física y el deporte de la Universidad Pablo de Olavide de España.
¿Qué le llamó la atención del partido ante Bolivia?
«Después del partido, los jugadores hablaban de un concepto de vergüenza; señalaban que estaban tristes, molestos, porque fue una derrota muy dura que afectó fuertemente la moral de la Selección. Pero luego el técnico (Ricardo Gareca) habló algo totalmente diferente a lo que decían sus dirigidos. Indicaba que no le daba vergüenza el resultado y que el equipo jugó bien. Entonces tenía una lectura muy distinta y eso es un primer síntoma de que algo no anda bien. Quizás un ejemplo clarísimo de un quiebre».
¿Observa señales de ese mal funcionamiento en la cancha?
«Lo primero que se aprecia son las discusiones que se generan entre compañeros. Esos diálogos están relacionados con la frustración, asociados a la responsabilidad que cada uno asume y al hecho de poner el problema en un tercero. Otra señal es la postura corporal de los seleccionados: poner las manos en forma de jarra, mirando hacia abajo, evidencia una actitud de derrota. Otra señal es la irritabilidad de los jugadores y el hecho que tomen malas decisiones, desde un pase erróneo o un mal tiro frente al arco, hasta acciones que los llevan a la expulsión».
¿Los afecta la presión?
«Lo llamativo es que, independiente de su posición en el campo, hay jugadores que rinden constantemente en sus clubes, pero que en la Selección bajan de manera radical e, incluso, cometen errores que en sus clubes no cometerían.
Esto podría deberse a una presión extra. Tienen las expectativas y la exigencia de un país entero, además de una exposición mucho mayor a la que experimentan habitualmente. A esto se agrega que deben llegar a su máximo rendimiento en poco tiempo, trabajando con niveles de presión que no tienen en sus respectivos clubes».
Javier Piñeiro explica que la preparación mental no es un trabajo puntual en momentos de crisis, sino una disciplina de todos los días. «Cuando uno escucha a los grandes deportistas, la totalidad de ellos sostiene que su éxito no tiene que ver con lo técnico, ni lo físico, ni lo táctico, sino que hablan de elementos mentales, como constancia, disciplina, responsabilidad, motivación y confianza. Entonces, cuando los equipos asumen su preparación de esa manera y empiezan a desarrollar habilidades mentales en vez de resolver emergencias, se genera algo mucho más provechoso, tanto para los jugadores como para los cuerpos técnicos», sostiene.
¿Podría mencionar un ejemplo?
«La selección española. En ella puedes identificar que hay valores y patrones en común. Posiblemente exista un trabajo serio desde las inferiores y esto se aplica a todas las disciplinas deportivas, por algo tienen campeones en básquetbol, tenis, fútbol y hasta en Fórmula Uno. De hecho, si uno escucha los discursos de Andrés Iniesta y de Rafael Nadal, son bastante similares. A eso hay que aspirar: a encontrar el sello y valores de los deportistas chilenos».
Desde el punto de vista sicológico, ¿cómo se puede enfrentar la mala racha de la Selección?
«Es necesario volver a las bases y establecer un objetivo claro más allá del resultado. Los jugadores están pensando en ganar por sobre todas las cosas, incluso si tienen un compañero tirado en el suelo con una lesión grave, y eso hace tomar malas decisiones. Creo que se debe volver al proceso. Una vez que todos los jugadores entiendan o tengan claro qué es lo que tienen que hacer dentro de la cancha, el resultado va a llegar solo y la presión va a bajar porque el tema ya no será ganar o hacer el gol. La exigencia del jugador será entonces dar los pasos correctos, esforzarse al máximo, intentar no cometer errores y jugar simple».
¿Jugar simple?
«Así es. Cuando uno les entrega a los jugadores tareas claras, objetivos precisos, les baja la ansiedad sobre ciertas situaciones. Y ese es un rol muy importante del cuerpo técnico. Si el jugador de fútbol empieza a disfrutar el hecho de representar al país, los resultados van a empezar a llegar por consecuencia, ya que no solo se incrementa el rendimiento, sino que también aumenta el bienestar de todos los involucrados. Es un círculo virtuoso».


