Comediante se fue del Hay que decirlo (Canal 13) luego de una intensa noche en el Festival de Viña
Uno en los trabajos debe saber decir cuándo no y ese aprendizaje es de la madurez. Obvio que la embarré un poco, pero no escondí la cara, reflexiona.
El pasado 7 de marzo, a una semana del término del Festival de Viña, Canal 13 informó que Valentina Saini dejaría el programa «Hay que decirlo», donde se desempeñaba como panelista desde su estreno en agosto de 2024 y fue al certamen como notera, «para emprender nuevos desafíos profesionales» en el podcast «No hables con las rubias», donde está junto a Pía Pérez y Katy Szabo. Justo esa misma jornada, en el programa «Only fama» (Mega) aseguraron que la salida de la comediante tuvo que ver porque «hubo un incidente con ciertas actitudes que no correspondían con lo laboral. Ella habría tenido un problema con el alcohol, la habrían ido a dejar a su hotel (esa última noche). Ella provocó un altercado de proporciones dentro de un hotel. Fue un escándalo mayúsculo».
Este domingo, en el programa «Sin editar» de Pamela Díaz, Saini confirmó que esa última noche del festival «me puse un poquito loquita. Yo sabía que de arriba me estaban mirando los jefes». Pamela Díaz, animadora del «Hay que decirlo», le dijo: «¿Tú sabes que ese carrete hizo que te echaran del canal?», a lo que ella respondió: «Sí, pero di bien la cara. Lo enfrenté, les dije la verdad (a mis jefes) y les pedí perdón». A LUN, Valentina Saini que esa última noche del Festival le cuenta que primero carreteó «con mi equipo» en la discoteque Ovo y luego se fue al pub Hollywood. Aquí detalla su versión.
«Ese carrete no fue la razón de mi salida del programa, yo no salí del canal, sigo en el podcast. Yo en esa noche estaba emocionada celebrando, ya estábamos reventados después de todo el Festival. Y sobre los escándalos que se dicen, no pasó nada, sólo bailar hasta abajo. Sé que dicen que hubo una pelea en el hotel y no hubo eso. Me han escrito amenazándome con tenemos un video, tenemos imágenes, y me da lo mismo, que suban lo que quieran, y si hubiera pasado algo, mis amigos me hubieran dicho».
Usted reconoció ante sus jefes que no se midió esa noche.
«Yo siento que enfrenté muy bien la situación. Independiente de todo, hay que aprender de los errores. Obvio que la embarré un poco, pero no escondí la cara. De hecho, no está descartado que, si sigue el programa todo el año, pueda volver a ser notera del próximo Festival, que lo hice muy bien. El equipo ha sido bacán conmigo, pero yo llevaba mucho tiempo con la guata apretada porque nunca había sido panelista de un programa de farándula, que es una exposición distinta y duré harto tiempo. Ahora tengo más tiempo para ser mamá y dedicarme al stand up».
¿Los ejecutivos la llamaron por lo que pasó esa noche?
«No, ellos sabían todo. Yo sé que se me pasó un poco la mano, pero ya veníamos hablando que yo iba a estar hasta Viña. En esa conversación les dije que estaba muy cansada y me dijeron que pensáramos esa semana (post Festival donde no apareció en pantalla), no es que me congelaron. Yo estaba muy estresada, porque después del Festival y volver altiro a la rutina del programa y la radio (FM Dos, donde está diariamente), como que uno desarrolla una esquizofrenia. Ellos fueron súper flexibles y me dieron esa semana libre».
¿Lloró en esa reunión con sus jefes?
«Sí, yo lloro siempre, si igual soy signo cáncer y me da pena. El cariño por el programa está, y el podcast me exige menos tiempo. Esta salida del programa iba a pasar, ya estaba evaluada».
¿Le llamaron la atención por ese carrete?
«Más que retarme, porque no tengo 20 años, es que me trataron de cuidar. Claramente, como era la nueva, y una ya es pública, me aconsejaron qué hacer si carreteaba. Además que no fue un carrete hardcore, simplemente fue esa champaña que no me tuve que tomar».
Como usted dice: se le fue un poco la mano con el alcohol.
«Así es. Uno tiene que aprender. Sería mala conmigo misma decir que me mandé una embarrada porque no pasó nada terrible, si hubiera sido así se sabría. Pero uno en los trabajos debe saber decir cuándo no, y ese aprendizaje es de la madurez. El cuerpo a veces te dice que no es el momento para algo y que tengo que cuidarme y respetar el trabajo. Me siento bendecida con todo la pega que tengo, y sé que van a venir cosas grandes. Tengo que estar atenta, y sobria, jajajá».
¿Qué enseñanza saca de esto?
«Que cuando uno está bajo presión está más intenso y ocupa ciertas cosas como salida de escape. Estoy aprendiendo, no sé si no me va a volver a pasar, pero sé que estoy bastante madura y profesional para decir cuándo sí, cuándo no, y agradecer que mi equipo en TV, donde nunca había estado tanto tiempo, fue muy buena onda conmigo, y fue mutuo. Quizás las cosas pudieron ser de manera distinta, pero no creo que haya que arrepentirse. A lo mejor otra persona le daría vergüenza volver al canal pero para mí es humildad. Si hay que pedir perdón, lo pido. Puede ser que quizás esto me manchó la hoja de vida, pero soy una mujer profesional, ahora tengo más pega que antes, y quiero revertir situaciones».
¿Y fue uno de sus mejores carretes en la vida?
«Sí, yo creo que sí. Fue de esas noche que una va armando de a poco. Tengo audios de amigas que me dicen que lo dimos todo, que sus amigos me amaron».


