Cuando Raquel Argandoña redebutó como opinóloga del «Buenos días a todos» nunca pensé que al cabo de tres semanas la señora que cometió la suprema imprudencia de decir mi nombre real en cámara me iba a terminar cayendo tan bien.
Es que ésta no es la Raquel perversa que dejó llorando a Vivi Kreutzberger en un «Vértigo». Conserva su afilada espontaneidad pero le ha incorporado un encanto que, ya sea que se lo hayan dado los años o su astucia para reinventarse, el caso es que nos tiene a todos gratamente sorprendidos.
Algunas perlas de la nueva Raquel:
El 27 de abril preguntó si Maura Rivera tenía un conjunto llamado «Las cogoteras» y dijo que en Europa fue «la nana bilingüe» de Eliseo Salazar.
Dos días después le advirtió a Maca Tondreau, que acababa de romper sus papeles de pauta: «Ten cuidado, porque en una de ésas te vai con los papelitos».
El 3 de mayo sentenció»qué lata hacer cucharita con Felipe. Podría ser mi hijo..» y tres días después ventiló su intimidad familiar: «Si Raquelita se va de mi casa significará que me mintió durante 19 años».
El 10 de mayo no aguantó un berrinche del halcón: «Señor director, cuando ponga las cámaras acá, seguimos con el comentario de espectáculos» y luego ironizó: «Felipe, danos una lista de los invitados a Animal nocturno para no hablar mal de ellos, así nos ahorramos tiempo».
Al día siguiente barrió con Manolo Otero: «La última vez que lo vi estaba tan deteriorado como estaría yo si no me hubiera operado» y ayer les confesó a sus compañeritos de trabajo: «Yo tengo filtro últimamente». ¡Menos mal!


