El grupo hizo guardia desde la medianoche hasta las 8 AM del viernes
Un vehículo robado se estrelló con el portón y antejardín del hogar. Para amenizar la jornada, comieron pizzas.
Carmen Sepúlveda, de 62 años, estaba en su casa en Maipú, tejiendo junto a la estufa mientras su esposo y su hijo, ambos llamados Manuel, dormían. A eso de las 23.30, sintió un ruido tan fuerte como, según ella, el de una bomba, que la dejó hasta con los oídos tapados. Un vehículo, robado minutos antes, se había estrellado contra el portón de su casa, derribando éste, una viga del techo del estacionamiento, y chocando contra la camioneta de la familia.
No pasaron ni diez minutos antes de que los vecinos y amigas del hijo de Carmen llegaron al lugar para brindar apoyo emocional y ayudar a limpiar el desastre.
«Muchos se enteraron por Sosafe, pero también un amigo que estaba por aquí vio lo que pasó y avisó a los demás. Como viven todos cerca, llegaron muy rápido. Al principio eran amigos, primos, vecinos; después fuimos quedando menos. Fue bueno estar con ellos, no me sentí solo. No podía acostarme, todo quedó abierto y tenía que cuidar la casa», relata Manuel, de 22 años, quien se despertó con los gritos desesperados de su madre.
La familia temía dejar la casa descubierta durante la noche, preocupada de que algo más pudiera suceder. Además, el domingo se instalaría una feria que pasa por la misma calle donde está su hogar, por lo que era crucial reparar el portón durante la jornada del viernes.
Mientras limpiaban y acompañaban a la familia de madrugada, se juntaron unas diez personas ayudando. Con el paso de las horas, el grupo se fue reduciendo. Pasadas las 2 de la mañana, los pocos que quedaban hacían guardia alrededor de un bracero, tomando té y comiendo pizzas que una repartidora les regaló, según contó Scarlet Matamala, de 23 años y amiga cercana de Manuel.
«Estuvimos desde las 11:40 de la noche, más o menos, hasta las 8 de la mañana, con una fogata en el brasero porque hacía mucho frío. Conversábamos y hacíamos el aguante para ver si alguien llegaba, pero no pasó nada», añadió Scarlet.
El robo del vehículo
El vehículo que impactó la casa de Carmen había sido robado cerca de las 23.15 horas en un servicentro Shell, ubicado en Camino a Melipilla, en la misma comuna. Seis sujetos, armados con pistolas, intimidaron y golpearon en la cabeza a la víctima con la empuñadura de un arma antes de huir con el auto.
Aproximadamente 15 minutos después, el vehículo chocó contra la reja perimetral del antejardín de la casa. Carmen salió de inmediato a ver qué había sucedido, pero los seis sujetos ya habían abandonado el auto y huido.
María tiene un local comercial en la esquina de enfrente, estaba quedándose dormida cuando sintió el estruendo. Temió salir a esa hora, pensando que «cualquier cosa podría ocurrir», y no fue hasta la mañana siguiente, al ver las noticias, que se enteró de lo que le había pasado a su vecina Carmen.
Durante la noche, el hermano del conductor del vehículo robado llegó al domicilio para solucionar el problema con Manuel y sus padres. La familia afectada le pidió que dejara el auto ahí hasta, al menos, las ocho de la mañana, para que la entrada a su hogar no quedara desprotegida durante la noche. Entre las 10 de la mañana y las 12 del día siguiente, lograron sacar el vehículo con la ayuda del hermano, Manuel, y algunos vecinos, usando la misma camioneta de la familia que fue chocada.


