Camilo Huerta quedó con arresto domiciliario total
El chico reality fue formalizado junto a un sujeto con el cual ya había sido detenido el 2011 por tráfico de drogas.
En julio de 2011, dos integrantes del programa «Yingo», de Chilevisión, Camilo Huerta Milos y Félix Soumastre Dreiman, tras una investigación de meses que incluyó múltiples escuchas telefónicas, fueron detenidos por tráfico de drogas en pequeñas cantidades. Por entonces se le conoció como la «Operación Yingo».
Cuando el OS-7 de Carabineros allanó el domicilio de Huerta, encontraró tres plantas de marihuana de 90 centímetros de alto, además de 11,6 gramos de cannabis cosechado.
En la formalización, las cámaras, por supuesto, se centraron en los rostros televisivos en ciernes, quienes aparecieron tranquilos y hasta risueños, acaso porque sabían que las penas que enfrentarían serían muy bajas. Tan bajas, que la fiscalía optó por una suspensión condicional del procedimiento: los imputados se comprometieron a seguir un tratamiento antidrogas a cambio del sobreseimiento definitivo, cosa que finalmente ocurrió.
En esa misma causa fueron formalizados otros sujetos, unos perfectos desconocidos a los que nadie se tomó la molestia de sacar una sola foto. Uno de ellos se llamaba Eduardo Gabriel Gendelman Coll.
Gendelman, a diferencia de Huerta y Soumastre, sí quedó en prisión preventiva porque en su domicilio no solo encontraron marihuana, sino también clorhidrato de cocaína y LSD.
El control
Catorce años después, más específicamente a las 2:30 horas del 6 de diciembre de 2025, en un servicentro de la Ruta 5 a la altura de San Fernando, en la región de OHiggins, una patrulla de Carabineros controló un vehículo que era conducido por el mentado Eduardo Gendelman. En su interior, los uniformados encontraron dos cajas que contenían un total de 5 kilos 527 gramos de cannabis. Desde entonces Gendelman se encuentra en prisión preventiva por el delito de tráfico de drogas.
La fiscalía que lo formalizó aquella vez fue la de San Fernando, pero a esas alturas la Fiscalía de Aysén ya tenía más o menos claro que ese caso estaba relacionado hasta la médula con una mega investigación que llevaba en curso hacía un año y medio: la llamada Operación Imperio Ámsterdam.
El Rastita
Este martes, en el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago, otra audiencia de formalización reunía, una vez más, en una misma sala, a Camilo Huerta y a Eduardo Gendelman.
La Fiscalía de Aysén aseguró que formaban parte de una trama que utilizaba como fachada la Corporación de Usuarios Medicinales de Cannabis Dispensario Nacional, «para el cultivo, distribución y comercialización, para el posterior tráfico de drogas a través de la venta masiva no autorizada e indiscriminada de especies del género cannabis y sus derivados».
La venta de cannabis está autorizada, pero bajo estrictas regulaciones en cuanto a concentración de THC (el principio psicoactivo) y con receta médica. Pero la fiscalía sostiene que «la organización incluso contaba con una red de médicos que permitía la obtención de recetas de manera expedita sin que existiera necesariamente una justificación terapéutica real». Muchas de las consultas, de hecho, eran meras conversaciones por Whatsapp.
A la cabeza de la organización, según el Ministerio Público, se encontraban Andrés Astorga Rodríguez, Gino Athens Athens y Mario Astorga Valenzuela, los accionistas mayoritarios de la sociedad DN Medcorp, por medio de la cual operaban en el Dispensario Nacional. Eran «los dueños del negocio», como los describió la fiscalía.
Le siguen en la escala piramidal los productores de cannabis, aquellos que cultivaban marihuana al margen de lo que la ley permite y fuera de la supervisión del SAG. El OS-7 encontró plantaciones en El Quisco, Peñaflor, Curacaví, Quinteros y Pirque.
Dentro de este grupo se encuentran los transportistas, quienes trasladaban la cannabis desde los cultivos hasta su distribución y venta. Uno de ellos era Gendelman, alias «El Rastita».
Y en último término, están los que vendían los productos, los administradores de las sucursales del Dispensario Nacional, repartidos entre Antofagasta y Aysén. Como Camilo Huerta, quien tuvo a su cargo un dispensario en Chicureo desde diciembre de 2024 hasta julio de 2025.
De todo
Según la fiscalía, en esos dispensarios se vendían derivados del cannabis en forma de gomitas, aceite, chocolate y, derechamente, pitos de marihuana. Se supone que estos productos, por ley, no deben contener más del 0,2% de THC, pero análisis periciales arrojaron que las gomitas llegaban a tener un 45% de THC y los aceites, un 70% o más.
Por último, también en teoría, la corporación a cargo del manejo de la cannabis terapéutica debía ser sin fines de lucro, pero la fiscalía reveló transacciones millonarias sin justificar. Por ejemplo, a una cuenta del banco Santander se depositaron desde ND Medcorp 3.870 millones de pesos, y a la misma cuenta, desde el Dispensario Nacional, otros 3.245 millones.
También aparece que Camilo Huerta recibió, a través de la sociedad Grünwald, $51.266.785, hasta ahora nadie sabe por qué concepto.
De todas maneras, la fiscalía considera que Huerta no es parte de la cúpula organizativa de la trama y por eso pidió una medida cautelar menos gravosa: arresto domiciliario total. Gendelman, una vez más, no tuvo la misma suerte, y sigue en prisión preventiva.
«La organización incluso contaba con una red de médicos que permitía la obtención de recetas de manera expedita» Fiscalía de Aysén


