Eligió como destinos Japón, China y Corea del Sur
La conductora y su marido perdieron su mochila con pasaporte, computador y Tablet en un tren de Japón. Luego su equipaje apareció intacto en la última estación.
Un año atrás, mientras planificaban su boda, Verónica Bianchi y su esposo, Diego Navarrete, decidieron que su luna de miel no sería en modo descanso. «Por suerte hemos estado en playas muy lindas y queríamos hacer un viaje que marcara nuestro matrimonio y que no olvidáramos», cuenta la conductora de TNT Sports. Además, mientras estudió inglés en Nueva York, «conocí varios asiáticos, específicamente muchos japoneses y los encontramos unos genios. Nos encantó su cultura, la comida es espectacular y tienen muchos hábitos que nos fascinaron. Así comenzaron las ganas de conocer un país como Japón», agrega la comunicadora.
Una vez que planificaron ir a Asia, la pareja sumó a su itinerario China y Corea del Sur. «Con Japón teníamos las expectativas altas y la verdad es que nos enamoramos. Desde que pusimos un pie en el aeropuerto fue impresionante el orden, la calidad de la gente, lo estructurados que son. Nos encantó ese tipo de cultura y funciona muy bien para el turista», destaca. De hecho, su primer problema sucedió en el tren de Japón, cuando olvidaron una mochila que tenía sus pasaportes, computador y tablet. «La mochila apareció en la última estación. Ellos no tienen la cultura de quedarse con algo que no les pertenece», asegura.
La travesía calzó con el momento en que los cerezos florecen. «En Tokio vimos a muchos turistas locales que venían de otras ciudades a ver este árbol. La gente no lo toca, porque sus hojas son muy delicadas y lo respetan muchísimo», advierte. Verónica Bianchi pasó su cumpleaños en Kioto y ese día conocieron parques con animales como ciervos (Nara park) y monos (Arashiyama monkey park). «Amo a los monos y nunca había tenido la posibilidad de estar al lado de uno», afirma.
En Corea del Sur esperan conocer los monumentos principales, interiorizarse sobre el skincare y salir a bailar, «porque son los más onderos y a los que más les gusta la fiesta en Asia. En Tokio salimos a bailar, pero literalmente había seis personas en el bar, jajajá».
Su segundo destino fue China y el objetivo era conocer la Gran Muralla. «Fue una experiencia impresionante por su historia y por lo que significó. Caminamos hasta el punto turístico más alto y nos dijeron que era bien agotador porque hay algunos peldaños muy pronunciados, pero llegamos bastante bien. Es una parada obligada si vienes a Asia porque es conocer la historia», comenta y añade que en su caso «no vinimos con la intención de comprar cosas, queríamos conocer y aprender de otras culturas. Ese era el propósito del viaje y lo estamos cumpliendo».


