El atacante de Chile advirtió que contra Colombia fue una derrota muy dura
A veces el resultado puede cambiar la percepción del partido, analizó el delantero del América de México, uno de los pocos que enfrentaron los micrófonos en la debacle de Barranquilla.
Víctor Dávila (26) ha contado, permanentemente, con la confianza de Ricardo Gareca en la delantera de Chile, pero hasta el momento no ha respondido al respaldo brindado. El jugador del América de México mostró entusiasmo, pero con nula efectividad. No se conectó nunca con Eduardo Vargas en el ataque y menos con Diego Valdés en el mediocampo.
Recién a los 77 minutos pudo patear al arco, en el segundo tiro de Chile en todo el partido frente a la valla defendida por Camilo Vargas. El primero fue un lanzamiento de Gonzalo Tapia, a los 72 minutos, que se fue por encima del travesaño. Lamentablemente, el disparo de Dávila se fue al córner, que luego no tuvo mayores consecuencias.
A los 83 tuvo otro acercamiento, pero su tiro fue atajado, sin mayores complicaciones, por el arquero Vargas. Pese a la debacle fue el primero que salió a comentar el partido.
«Colombia es un rival difícil. Nosotros vinimos a buscar los tres puntos, estamos viviendo una situación complicada, sabíamos que iba a ser difícil, que iba a costar, pero veníamos con toda la disposición, con todas las ganas, con toda la intención de sacar un buen resultado. No se dio y no hay tiempo. Hay que levantar la cabeza, así son las clasificatorias, son difíciles, no hay tiempo para pensar y ya está», afirmó.
Sobre el trámite del partido, con Colombia atacando todo el encuentro, en medio de un ambiente de mucha humedad y calor, dijo que «es un poco difícil» de analizar: «A veces el resultado puede cambiar la percepción del partido. En principio estaba siendo un partido muy trabado y luego salen los goles. Hay que analizar. No quiero decir nada sin antes ver el partido. Es una derrota muy dura y ya está, hay que pensar en lo que sigue».
El desastre en Colombia dejó claramente abatidos a los jugadores, que se quedaron varios minutos en la cancha, luego del partido. Algunos, como el mismo Dávila y Luciano Cabral, se quedaron a conversar con los rivales.
Maripán, por ejemplo, permaneció con la vista fija, como buscando una explicación a lo que acababa de pasar. Aunque la situación ya está más o menos clara: Chile cada vez está más lejos del Mundial.
De hecho, el primero en retirarse del estadio fue Dávila. Pasó por la zona mixta con sus pertenencias, sin polera, con la amargura reflejada en el rostro.


