Sugar Addiction se llama el emprendimiento de María Eugenia Maluk
Acompañada por el perfumista Max Cifuentes, ella misma supervisó todo el proceso, desde los frascos y el envasado hasta las etiquetas.
De quedarse sin trabajo a crear perfumes con aroma a chicle, marshmallow y postres. Esa fue la vuelta que dio María Eugenia Maluk, periodista viñamarina que, después de varios años trabajando en televisión -en programas como «Cara y sello», «Mucho Gusto», «Dr. TV» y «Secreto a voces»-, decidió usar sus ahorros para iniciar un negocio propio.
Tras pasar un par de meses sin encontrar trabajo como realizadora, Maluk regresó a su ciudad natal. Fue entonces cuando empezó a pensar en independizarse, aunque todavía no sabía en qué. El boom de los perfumes en Chile le llamó la atención: pese al complejo escenario económico, relata, se dio cuenta de que se vendían como si fueran un bien de primera necesidad.
Esa inquietud la juntó con un gusto muy personal.
«Siempre me han encantado los dulces, pero es un placer culpable. Entonces qué mejor que disfrutarlos a través de la piel sin subir un gramo», define.
Así nació Sugar Addiction, una línea de seis eau de parfum inspirados en golosinas y postres, pero con una condición: que no fueran empalagosos ni parecieran una colonia dulce de fantasía.
A puro ahorro
La apuesta le significó echar mano a sus ahorros: invirtió cerca de $8 millones en el proyecto. No tenía experiencia en la industria de los perfumes, por lo que comenzó a investigar sobre notas olfativas dulces y realizó un taller de perfumería. También participó en la elección de los frascos, el logo y el diseño de las cajas, además de hacer pruebas con personas cercanas para validar los aromas. Para la estrategia de marketing, se formó en inteligencia artificial y viajó varias veces a la capital para ajustar las fragancias.
Los perfumes se fabrican en el laboratorio Olfativo, en Santiago, junto al perfumista chileno Max Cifuentes. Según explica, las materias primas son naturales y sintéticas, mientras que los frascos se importan desde China. Una vez aprobados los aromas, la producción se realiza a gran escala en el laboratorio. La línea, agrega, cuenta con autorización del Instituto de Salud Pública.
De todo un poco
La colección incluye Cotton Candy, con aroma a algodón de azúcar; Bubble Gum, inspirado en el chicle de frutilla; Pie de Limón; Marshmallow; Pop Corn, de palomitas de maíz con mantequilla, y Chocolate Bar, de barra de chocolate con almendras.
«Son realmente deliciosos, pero muy sutiles a la vez», asegura Maluk, quien describe la propuesta como perfumes de autor, sofisticados y de buena fijación. El chicle y el marshmallow son, así, parte central de una colección que busca evocar sabores conocidos sin convertirlos en aromas invasivos.
Cada eau de parfum tendrá un formato de 50 ml y un precio de $34.990. El lanzamiento está previsto para el 14 de agosto, fecha en que también comenzará a funcionar la tienda online de Sugar Addiction. Maluk adelanta que ya está pensando en nuevas fragancias: por ahora, su emprendimiento busca que estos y otros recuerdos dulces puedan llevarse puestos, directamente sobre la piel.


