La pareja creó un aislante térmico con el material que sobra de su producción
El 10 de febrero presentarán siete diseños exclusivos que prepararon para esta instancia.
El matrimonio viñamarino Pamela Galán (37) y Lucas Schmidt (36), fundadores de Microteje, aún no pueden creer que este 10 de febrero presentarán su colección textil en uno de los eventos más importantes del mundo, que es la Semana de la Moda de Nueva York, que se realiza dos veces al año. Son pocos los chilenos que han podido llegar hasta esta instancia. Para acceder a ella se debe pasar por un riguroso filtro y también se debe considerar una cuantiosa inversión.
Galán cuenta que vio que un chileno había participado y ahí le picó el bicho por saber cómo se puede postular. «Llené un formulario con el nombre de la marca, explicando qué es lo que hacemos. A los meses después me llegó una invitación para postular a la Semana de la Moda. Tuve que armar un book y una carta de presentación. Pero todo esto pensando en que era un imposible. Y cuando nos aceptaron, nos vino el balde de agua fría: había que pagar toda la producción, que era como US$6.000».
¿Cómo lo hicieron?
«Comentándolo entre nuestros amigos y familiares, nos dijeron que teníamos que arriesgarnos y lograrlo, ya que ya no cualquiera queda seleccionado. Hicimos toda una campaña en redes sociales y algunas empresas (como Revesderecho) nos ayudaron a solventar el proyecto».
Lo vieron como inversión.
«Sí, están súper difícil las ventas en Chile. Y es un sentimiento en común de todos los emprendedores. Segundo, porque queremos abrirnos al mercado internacional».
¿Qué incluyen esos US$6.000?
«Toda la producción del evento: modelos, maquillaje, estilista, ensayos, un video en el Times Square y entrevista en la alfombra roja».
¿Qué van a mostrar?
«Hicimos una colección que es totalmente distinta a lo que siempre hemos mostrado. Son looks súper jugados de pasarela, pero cuidamos que fueran prendas que pudieran usarse en cualquier ocasión. Tenemos una falda con unas colas gigantes, muy como moda de pasarela».
¿Ustedes también van a pasar?
«Sí, desfilan las modelos una por una (son siete looks), después entran todas juntas y luego pasamos nosotros. El evento termina con una alfombra roja».
Me imagino que súper emocionados.
«Muy. Nos hemos esforzado mucho. En pocos años crecimos bastante».
Tejidos durables
Galán es arquitecta y Schmidt es diseñador industrial. Ambos iniciaron este proyecto en 2020. «Tejo desde los 6 años. Retomé el tejido durante la pandemia. Estaba sin trabajo y me puse a tejer y vender los productos hasta que encontrara algo en lo mío. Me empezó a ir muy bien y entendí que esto iba hacia algún lado. Lucas en ese momento hacía muebles. Decidimos juntar fuerza y él se empezó a involucrar en todo lo que es tejido: nunca lo había hecho y ahora es tejedor», cuenta Galán.
Pone énfasis en que lo que marca la diferencia de su marca es que elaboran chalecos libres de crueldad animal, utilizando acrílico hipoalergénico. «Partí tejiendo a palillo, después me pasé a una máquina manual y hace poco nos compramos una CNC de tejido, que la trajimos desde China. Ahora somos programadores textiles. Es una máquina para trabajar en tejidos en serie, así como chalecos de colegio o institucionales. Nosotros le dimos el giro y usamos esta máquina siguiendo la idea del tejido a palillo, que cada pieza es única, que no repetimos dos iguales. Usamos tres hebras, a diferencia de una», precisa.
¿Cuál es la característica de sus productos?
«Son tejidos de alta durabilidad: no se destiñen ni pierden sus formas. Es una prenda que puede durar muchos años. Apelamos a la moda lenta, no al consumo masivo, injustificado y que la prenda sea una inversión de por vida».
Le ponen mucho color…
«Nos gusta mucho atrevernos a que todos los colores se pueden combinar con todas las tonalidades. Somos muy libres al momento de elegir las combinaciones».
También crearon un aislante térmico.
«En un inicio nos dimos cuenta que nos sobraban un montón de hilachas en la producción de cada chaleco. Empezamos a pensar qué podíamos hacer con ellas, porque no las queríamos botar. Buscamos lugares donde las podíamos enviar, pero la mayoría cobraba por reciclar el textil, que es normal porque es un trabajo. Pero nosotros lo fuimos acumulando, y ahí se nos ocurrió inventar un aislante térmico. Hicimos una parka con nuestros tejidos rellenos con estas mismas hilachas, quedando como un aislante. O sea, el chaleco queda súper abrigado. Porque es una parka con muchas capas de tejido. Este mismo proyecto fue el que presentamos en Nueva York».
«Apelamos a la moda lenta, no al consumo masivo» Pamela Galán Microteje


