La comunicadora casi no llega al programa Hay que decirlo, de Canal 13
«Soy tan hormonal», expresó Yazmín Vásquez (50) este viernes a través de un video en su cuenta de Instagram mientras contaba, entre lágrimas, que casi pierde el vuelo a Santiago. La comunicadora lleva dos meses viajando todas las semanas desde Villarica a la capital para participar de «Hay que decirlo» (Canal 13), y en esta ocasión no encontraba su carnet, lo que le provocó una angustia en el aeropuerto de Temuco.
«No quería llorar, fue una cosa de impotencia, nervios, miedo. Se me juntaron varias cosas», dice la periodista, a quien le ofrecieron cambiar el pasaje, pero logró encontrar su cédula de identidad en el abrigo que justo andaba trayendo.
«Ahí fue cuanto instantáneamente se me llenan los ojos de lágrimas y empiezo a llorar. No lo pensé dos veces y me puse a hacer un video para mis redes, pensando que a muchas personas les puede pasar», cuenta. Sin embargo, a algunas seguidoras de redes sociales no les pareció que mencionara la menopausia como una de las causantes de su llanto, así que le llamaron la atención. «Nos dejes a las menopaúsicas como una película de terror», le recriminaron.
«Qué terrible, porque los sentimientos no se cuestionan, y mucha gente me decía por qué llora por eso. Siento que dramatizaron en algo que ni siquiera yo dramaticé. A las dos horas andaba muerta de la risa. Yo misma me doy cuenta de que paso del llanto a la risa», resalta Vásquez, quien está enfrentando los síntomas de la premenopausia desde hace un año. Se enteró cuando no le llegó su periodo y pensó que estaba embarazada. Así que acudió a su ginecólogo.
¿Qué síntomas ha experimentado?
«Siempre he sido sensible, de piel, pero debo reconocer que con la premenopausia he sufrido varios cambios, entre ellos, la perdida momentánea de memoria, que es una nube mental, como le dicen. A veces voy a un lugar y después digo a qué vine. Siento que no me atacó tanto la irritabilidad, cuando me llegaba la regla era mucho más irritable, ahora soy mucho más sensible que mal genio, que es súper bueno encuentro yo. Las cosas me llegan más, siento como más profundo, pero tampoco es que viva con depresión ni con una angustia en mi vida, al contrario. Me gusta darme cuenta de que tengo esa facilidad de reírme y llorar a la vez. Así soy. El tema del bochorno es súper loco, porque me acuerdo de escuchar a mi mamá, a mis tías y decir estas viejas le ponen color. Es algo que uno no logra dimensionar, es algo que te da de la cintura para arriba y puedes estar con los pies congelados y para arriba sudando. Para mí es una cosa exquisita, agradable, porque soy muy friolenta, así que no ha sido tema, solo un poquito a veces en la noche, en el verano».


