Hijastro de Jorge Ugalde, el principal sospechoso del triple crimen de La Reina
Pedro Sepúlveda Cruz-Coke confía en la inocencia de su padrastro. Asegura que hay exámenes médicos que descartan que haya intentado envenenar a sus familiares previamente.
El 18 de octubre del año pasado, la vida de Pedro Sepúlveda Cruz-Coke sufrió un remezón. Ese día se reveló el terrible crimen del fotógrafo Eduardo Cruz-Coke y de sus dos hijos adolescentes en La Reina. Eran su tío y sus dos primos.
Inicialmente se habló de un parricidio, pero con el paso de las semanas, la investigación apuntó a Jorge Ugalde, cuñado de Eduardo (pareja de su hermana Trinidad Cruz-Coke) y padrastro de Pedro. La familia sufrió un quiebre total.
Ugalde lleva cuatro meses en prisión preventiva y esta semana se realizó una audiencia por el caso. Pedro decidió asistir. Dice que ha seguido muy de cerca la investigación, porque necesita esclarecer quién mató a sus familiares. Asegura que Ugalde no fue y apunta a que la Fiscalía está realizando una investigación sesgada.
¿Qué lo motivó a ir a la audiencia?
«Yo estoy haciendo todo el seguimiento del proceso. Jorge es mi padrastro desde que tengo 6 años, es el mejor abuelo, es una persona excepcional, alguien que quiero mucho. No es mi padre biológico, a mi padre lo amo, pero él ha sido una persona extremadamente cercana, buena, es un buen vecino, buen padrastro, entonces jamás lo dejaría solo. Hay algo familiar, es cierto, pero no es incondicional, porque yo estoy buscando la verdad, sea quien sea el culpable, pero estoy absolutamente convencido que él no es».
¿Cómo está su núcleo familiar?
«Han sido unos meses terribles, nosotros ni siquiera pudimos asistir al funeral de nuestro tío, porque le entregaron el cuerpo a unos primos lejanos y a la persona que nos acusa. Entonces ha sido un periodo muy triste, muy tremendo, pero también de mucha decepción con la justicia, la fiscalía y las policías, por un trabajo tan descuidado y tan poco justo. Con mi mamá estamos viviendo con mucha preocupación el proceso. Después del horror de tener a la mitad de tu familia asesinada, vivir un proceso tan poco claro es muy tremendo. Vemos que toda la investigación se dirige hacia nosotros sin analizar ninguna otra posibilidad y eso nos deja cada día más lejos de la posibilidad de encontrar a los verdaderos asesinos de mi tío y mis primos».
¿Ha ido a ver a su padrastro a la cárcel?
«He estado con él, lo he visitado».
¿Cómo está él?
«Está bien anímicamente, pero también muy preocupado por el proceso. Él ha tenido una muy buena recepción dentro de Gendarmería y en Santiago 1. La gente le dice que es un pollito, que en la jerga de cárcel significa que es una persona inocente que metieron ahí. Él tiene mucha fuerza interior, es tranquilo, y tiene mucha confianza en su abogado y familia, de que estamos haciendo todo lo posible para poder sacarlo y poder aclarar la verdad. Pese al horror que estamos viviendo, tenemos la confianza de que vamos a poder aclarar esto y que los verdaderos culpables van a pagar por esta cosa horrible que sucedió».
Estos meses, Pedro dice que se ha metido de cabeza en la investigación, y hay una cosa que le parece relevante comentar: «Hoy tenemos todas las pruebas médicas que se le hicieron a Eduardo por la acusación horrorosa que se le hizo a mi mamá de envenenarlo a él y a sus sobrinos, pero lo que tenía era un problema al estómago y le recetaron un paracetamol. Están todos esos exámenes disponibles para que se puedan ver y analizar. Es una acusación totalmente falsa e infundada».
¿A qué atribuye eso?
«Todo parte de una serie de errores y filtraciones. Creo que el error parte cuando la Fiscalía se da cuenta de que no es un parricidio y hace el levantamiento de los objetos del lugar y lo que pensaban que era la pistola del crimen, era una pistola de plástico. Ahí se inicia una serie de mentiras, imprecisiones, falsedades para inculpar a una persona que es inocente, en base a un testimonio que es totalmente falso, que es el de la madre de los niños».
Pedro se dedica a hacer arte en espacios públicos y a la educación. «Se ha dicho que mi familia hizo esto por la plata. Yo soy artista, mi hermana es profesora, mi cuñado es profesor de carpintería, mi mamá es profesora de yoga, y mi otra hermana y Jorge son sicólogos. Somos pura gente que nunca hemos estado buscando la plata en la vida. Tenemos esta casa que heredaron los abuelos y que era el lugar para compartir. Nunca nadie pensó en venderla, nunca nadie pensó en ningún otro objetivo que fuera el corazón de nuestra familia y vino alguien que asesinó a la mitad de la gente y nos han destruido nuestro hogar. Nos han destruido nuestra casa y nos están culpando de eso. Entonces es una sensación de pesadilla y horror muy potente».


