No subastó nada para él, pero cantó y compró dos sillas de ruedas para regalar
Las valijas selladas tenían desde viagra hasta ropa sucia. A un postor le salieron fotos de una morena en ropa interior.
Estaba pasando piolita con sus gafas negras y una amplia parka roja, pero bastó que alguien lo reconociera para que el tenor Tito Beltrán se subiera a la tarima del martillero público Eduardo Taivo y se animara a entonar «O sole mío» frente a los valientes que capearon el frío y fueron al remate de maletas olvidadas en el aeropuerto.
Beltrán levantó varias veces su mano para pujar por algún lote, pero desistía al ver que los precios se elevaban como la espuma. Las apuestas partían en mil pesos, pero de inmediato pasaban a 100, 300 y hasta 500 mil por cinco maletas selladas.
Al final el tenor no compró nada para él, pero, en complicidad con el martillero y el público, remató dos sillas de ruedas a solo cinco mil pesos. Los destinatarios fueron Juan Carlos López y la señora Eliana, ambos discapacitados que habían ido a la subasta con la esperanza de comprar los aparatos, pero los precios no les daban muchas esperanzas.
«Me siento súper contento. Andaba mirando, me divierten estas cosas, estar con la gente, es folclórico», dijo el cantante lírico. «Muy lindo gesto», le devolvió Juan Carlos, que perdió ambas piernas a los 13 años en un paso ferroviario.
Las tallas abundaron en el remate de mil 800 bultos. «¡Golosa!», le gritaron a la mujer que compró una camilla con masajeador. «¿Le ayudo con los hijos?», para el que adquirió 48 coches de guagua.
Varias veces el martillero tuvo que poner paños fríos a las manos que se alzaban como por impulso eléctrico: «Les recuerdo que el arrepentimiento es gratis», repitió.
Al terminar, varios se atrevieron a abrir las maletas que compraron. Y con ello llegaron las caras de decepción, porque empezaron a aparecer ropa -a veces sucia-, películas piratas, llaveros y galletas vencidas.
Óscar Orellana compró diez bultos. Dentro de un estuche de lentes, halló tres pastillas de viagra. Cristián Moraga, que gastó 7 millones de pesos, mostró unas fotos de una morena en ropa interior que encontró en una de las valijas. «Con esto me doy por pagado», bromeó.


