Por primera vez pudieron vacacionar sin parejas ni hijos
Son esos momentos que necesitas tener con tu amiga sin interrupciones. Su marido y el mío nos regalaron este espacio para dedicarnos la semana completa a nosotras, dice la rubia.
En el departamento que está bajo su casa y que arrienda por Airbnb, Katyna Huberman está alojando a Alejandra Fosalba, quien viajó desde Chile a Brasil, por una semana, para festejar con ella sus 20 años de amistad. «Nos habíamos visto antes, pero en la teleserie Los 30 nació el enamoramiento, por decirlo de alguna forma y había que celebrar esta fecha. Además que ya estamos en los 50 y nos visualizamos juntas en los 60, jajajá», cuenta la morena, quien está retribuyendo la invitación con compras en el supermercado y aporte para la bencina.
«Es increíble que llevemos dos décadas siendo amigas y sigamos haciendo las mismas tonteras, como grabarnos con el celular actuando, inventando historias, rodar por la arena. Nos hemos reído un montón», complementa Katyna, radicada en Buzios desde 2020.
Ambas actrices se han dedicado a conversar profundamente. «Son esos momentos que necesitas tener con tu amiga sin interrupciones. Su marido y el mío nos regalaron este espacio para dedicarnos la semana completa a nosotras», agrega Huberman.
Es primera vez que pueden vacacionar juntas sin esposos ni hijos, porque cuando se conocieron las niñas de Fosalba estaban muy chicas. Ahora han aprovechado de visitar Cabo Frío, cenar solas y hacer yoga: Katyna como instructora y Ale como aprendiz, aunque admite que «no es mi fuerte».
¿Cómo surgió la idea del viaje?
Katyna: «La Petu (Fosalba) quería venir hace rato. Hace un año y medio había venido con toda la familia, pero esta vez viajó sola para estar juntas y celebrar nuestros veinte años de amistad».
¿Cómo han festejado?
K: «Gracias al gentil auspicio de Jimmy (Frazier, su marido) hemos salido todo el rato solas, porque él se ha quedado con los niños (de 9, 12 y 15). Hemos podido hacer vida de playa y paseos».
¿Y se ha quejado Jimmy o ha sido buena onda?
K: «Se ha portado increíble. Nos atiende, nos prepara el desayuno, lava los platos para que salgamos rápido. La otra noche, eso sí, hizo un asado con los amigos para relajarse. Pobre Jimmy, lo está pasando mal, jajajá. Y los niños están felices de que no esté todo el rato en la casa hinchándolos, qué rico que la mamá salga».
Ale: «Siento que de alguna forma esto ha sido sin culpa también de ninguna de las dos partes, porque las madres somos bastante culposas al dejar a los hijos, pero hay que tomarse un tiempo para la amistad».
¿Cuál es la clave para mantener una amistad tan larga?
K: «Nunca hemos discutido. Somos muy respetuosas. Claramente no pensamos igual y eso es lo que enriquece la amistad. Cuando no estamos de acuerdo, nos escuchamos y cada una se aporta desde su vereda. Eso es muy lindo».
A: «A los 50 ya no hay tiempo para las malas amistades. Prefiero estar con mi marido y mis hijas a estar con alguien que no me aporte».
¿Cuándo se verán otra vez?
K: «Yo estoy dispuesta a ir a Chile si sale algún proyecto y lo más probable que me quede en la casa de la Petu, jajajá».
A: «Ojalá pudiéramos hacer algo juntas».


