Anoche el Movistar Arena no estaba para improvisaciones
Ni tres minutos duró la intervención del hermano del Presidente junto a los británicos de Sweet.
«Pifia», es una palabra que seguramente, Miguel Piñera va a querer borrar de su mente. Anoche llegó todo lo que es entusiasmado al Movistar Arena para telonear junto a los británicos de Sweet, a Journey, pero le fue pésimo.
«Estoy muy contento», había dicho el esposo de Belén Hidalgo, antes de subirse al escenario.
Pasadas las 20 horas el Negro se sumó a Steve Priest, vocalista de Sweet, para canturrear un rato: no alcanzó a pasar ni un minuto cuando el público lo destrozó a pifias.
Tan alto fue el nivel de rechazo, que el frustrado intérprete de «La luna llena», dejó micrófono y armónica para arrancar sin pensarlo dos veces.
Trató de que su huida pasara desapercibida, pero para su mala suerte, el instrumento de viento siguió sonando como si nunca la hubiese dejado de tocar.
El adulto joven suspiró con ganas
Desde el 2008 que Journey no visitaba Chile. Pero la espera valió la pena. Anoche la banda deslumbró a cerca de 14 mil almas con temas como: «Open arms» y «Don't stop believen», entre otros. El grupo, liderado por Ariel Pineda, además invitó al escenario al chileno Fernando Flores, ex bajista de Los Jaivas, quien se lució tocando las tumbadoras. Luego de dos horas de show, el público se retiró feliz, incluida Soledad Onetto, quien no quiso hablar sobre su futuro laboral.


