Dueños de las imágenes juran que son reales y las venden por eBay
Genetista explica por qué personas que no son parientes pueden parecerse tanto.
La Iglesia de la Cienciología tiene como precepto que el hombre se puede reencarnar sucesivamente. Usted sabrá en qué creer, pero en la web los cibernautas llevan varios días saltones por la aparición de unas fotos que involucran, precisamente, a uno de los cienciólogos más célebres: el actor John Travolta.Un canadiense de Ontario afirma haber encontrado una prueba de que el protagonista de «Pulp Fiction» habría tenido una vida pasada. La evidencia sería una fotografía de 1860 donde sale un tipo igualito a Travolta de joven. Parece talla, pero el canadiense está tan seguro de que la imagen corresponde a un retrato del actor, que consideró que es digna de ser vendida por eBay en 50.000 dólares, según reporta «CBS News».
«Para aquellos de ustedes que no sepan, John Travolta es un cienciólogo y muchos cienciólogos creen en la existencia de algún tipo de reencarnación. Por supuesto, un viaje en el tiempo tampoco se puede descartar», aseguró el vendedor. «(La foto) No se ha modificado, manipulado o alterado de ninguna manera», añadió en el portal de compra y venta en línea ante el revuelo mundial.
Sin embargo, la de Travolta no es la primera fotografía del pasado de una estrella de Hollywood que salta a los medios. La semana pasada, Jack Mörd, de Seattle, propietario de la empresa The Thanatos Archive, ni se arrugó para pedir también a través de eBay, un millón de dólares por una imagen que, aseguraba él, era la prueba irrefutable de que Nicholas Cage vivió en 1870.
Los dos casos dan para elucubrar de todo. ¿Pueden dos personas que no son parientes, de diferentes épocas, parecerse tanto? El presidente de la Sociedad Genética de Chile, doctor Juan Carlos Marín, explica: «Primero hay que descartar un parentesco real. Si no tienen lazos sanguíneos, el parecido es mera coincidencia. Los seres humanos compartimos gran parte de nuestro genoma, la diferencia genética entre nosotros no es más de un 1%, lo que puede explicar en parte que encontremos personas que se parecen mucho. A pesar de ello, notamos diferencias en nuestro aspecto. Pero que se parezcan en la cara, no quiere decir que tengan los mismos genes».


