Etólogas advierten: mejor no juegue a tirarle la pelotita a su perro

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Si quiere relajarlo, poco ayuda tironearle el hocico y hacerlo correr como desquiciado

Mucho mejores son los juegos más pasivos, como las alfombras sensoriales.

«Este juego se popularizó porque se creía que para que el perro lo pasara bien o se desestresara se tenía que cansar. Al lanzar la pelota, básicamente uno no tiene que hacer nada más: es cómodo que el perro corra como desquiciado, se canse y llegue a la casa a no molestar», apunta la educadora canina María Anjelica Leiva, máster en etología clínica (@Kekaleiva en Instagram, https://goo.su/CbR2).

Si bien esta actividad les puede servir a algunos canes, aclara la experta en comportamiento animal, en general se logra el efecto contrario: «El perro tiene que reaccionar rápido cuando le tiran la pelota: se activa, corre y genera una excitación importante, hiperreacciona y se empieza a dejar llevar por la vista. El problema es que no está pensando, sino que cumple dinámicas mecánicas con picos de estrés y ansiedad».

Quitarle la pelota del hocico, agrega, es invasivo para el perro, que puede entender que el juego sólo consiste en resistirse a entregarla. «Si hacemos esto todas las veces que sale a pasear, lo vamos condicionando a estar en estado negativo y de alerta», advierte la etóloga. ¿Algunas señales de alarma? Si el perro no quiere traer de vuelta la pelota, se la lleva para otro lado «o empieza a tener problemas con otros perros porque quiere cuidar la pelota: este juego activa el instinto de presa, que mal estructurado afecta su comportamiento y su salud», señala.

La etóloga Ana María Urrutia, académica Escuela Medicina Veterinaria de la Universidad de Las Américas Sede Providencia, acota que este podría ser un buen juego sólo en la medida que se logre la estimulación correcta, sin sacarle la pelota de la boca con la mano.

«Se necesita enseñarle que la suelte con un refuerzo positivo, como un snack o premios; hay que entrenarlo, porque si se le quita a la fuerza de la boca la va a querer proteger y se va a frustrar», recalca.

Hay mejores juegos

Las etólogas coinciden en que hay otros tipos de juegos más «pasivos», pero igual de interactivos: son más eficaces pues los perros no se cansan corriendo, sino estimulando su sentido del olfato, la masticación y el desarrollo cognitivo que les permite desenvolverse mejor en su vida diaria.

«Los juguetes interactivos son ideales para los perros, porque son una forma de estimularlos mentalmente. Usan su mente para obtener un premio; se mantienen entretenidos, ocupados, los relaja y reduce los niveles de estrés. Están, por ejemplo, los juguetes tipo Kong, las alfombras olfativas y los masticables», comenta la etóloga Constanza Stuart, profesora de la escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Mayor.

Un ejemplo es la alfombra sensorial, similar a esos juegos para guaguas que reúnen un montón de actividades en una sola superficie. «Es un juego de sembrado, donde lo que se hace es esconder un pellet o snack dentro de esta alfombra que tiene muchos espacios. Al principio, como no conoce el juego, hay que colocarlos por encima para que sean fáciles de encontrar; luego un poco más escondidos. Los estimula mucho cognitivamente, hay un trabajo sensorial, ocupan mucho su olfato -porque ellos necesitan oler mucho- y se alimentan», destaca Urrutia.

En el mercado hay varios tipos de alfombras. Una de polar de la marca Prinpipet de 25 x 30cm cuesta $15.990 en Falabella.com (https://goo.su/eSWqdGm). Club Perros y Gatos tiene una de 58 x 77 cm con un paño antideslizante que cuesta $19.990 (https://goo.su/47oSr). En Ripley la manta rectangular Zupet de felpa y polar cuesta $23.990 (https://goo.su/GVUfqp).

Otro juego canino recomendado es el mordedor. «Es una cuerda trenzada de trapillo o tela de polar. Debe ser larga, para poder estar lejos de la boca del perro compartiendo el juguete entre el tutor y el perro, donde ambos disfrutan. El perro aprende a compartir, a esperar, a tener control de impulsos», valora Urrutia.

Cleverpets tiene un mordedor rellenable elasticado marca Lucas Perri a $5.500 (https://goo.su/iTzo). En Lider uno marca Buddy Pet de caucho con cuerda cuesta $4.490 (https://goo.su/ZvZHY73).

 

Aprendizaje caninoAna María Urrutia, de la UDLA, recalca que la rutina canina diaria debería incluir siempre el juego. Desde los 5 meses de vida, cuenta, los perros aprenden a jugar porque es parte de su bienestar: «Algunos cachorros son más bruscos que otros; la mamá los castiga y les enseña a morder sin causar daño. Si no tuvo mamá, no va a tener una conducta saludable con el juego», advierte.

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