Todo indica que, al final de temporada, el campeón vigente de la Fórmula Uno, Max Verstappen (27), cederá su corona a uno de los dos hombres de McLaren, el actual líder australiano de la categoría Oscar Piastri (24) y el inglés Lando Norris (25), pero también es casi seguro -y así quedó demostrado en el Gran Premio de Italia- que en las ocho fechas que restan, el neerlandés de Red Bull ofrecerá la resistencia propia de un tetracampeón.
El mítico circuito de Monza fue escenario de la reaparición en escena de Verstappen luego de una consistente racha de cinco triunfos de los pilotos de McLaren, quienes ya el sábado se mostraron sorprendidos por la espectacular pole position lograda por el astro de Países Bajos, quien, como lo corroboró la cuenta oficial de la serie, «realizó la vuelta más rápida de la historia», al completar su mejor giro en la Q3 en un minuto 18 segundos y 792 milésimas, tiempo en el que avanzó a 264,681 kilómetros por hora, superando por 0,095 el registro del británico Lewis Hamilton con su Mercedes en 2020 (118″887).
Con esa garantía de su coche, Verstappen brindó espectáculo en la salida de la decimosexta fecha, trató de frenar la arremetida de Norris y, cuando vio perdida la punta, tomó un atajo para seguir primero. El británico reclamó por radio: «(Max) es un idiota. Me echa a la hierba y corta la curva», ante lo cual el aludido devolvió la posición por unos segundos antes de sobrepasar a su rival y colocarse de nuevo al frente de la competencia hasta el final.
«Fue un gran día para nosotros. Tuvimos un gran ritmo, paramos en el momento correcto y pusimos los neumáticos adecuados», resumió Mad Max, quien entregó así el primer triunfo al nuevo CEO de la escudería austríaca, Laurent Mekies, que reemplazó al eterno y polémico Christian Horner. El francés aparece como responsable en los progresos del auto, dotado de una nueva unidad de potencia para enfrentar la hegemonía de McLaren.
La llamada Naranja Mecánica pareció conformarse con los lugares secundarios del podio, sabiendo que, con 324 y 293 puntos, respectivamente, Piastri y Norris no ven por ahora un peligro en el neerlandés (230), quien, eso sí, se dio tiempo de bromear en la intercomunicación al enterarse que, en el pit-stop, el inglés perdió tiempo por la falla de una pistola de apriete de neumáticos. «¿Ha sido por una parada lenta?», preguntó con sarcasmo Verstappen desde el volante poco después de que, en un hecho singular, el australiano decidiera devolverle el segundo lugar a su compañero para minimizar la desprolijidad del equipo líder del campeonato.