Energía proveniente de fuentes solares, eólicas y otras logró un peak histórico en octubre
Pese a ser más baratas, especialistas explican que las cuentas de la luz no bajan porque aún rigen contratos con suministro de origen fósil.
En días en que el tema energético ha estado en la palestra por los errores en las tarifas, una buena noticia es más que bienvenida. Y ocurrió este martes cuando se publicó el reporte sobre generación de energía eléctrica en el país del mes de octubre: las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) alcanzaron un récord histórico con 48,4% de aporte al total, 23,3% de alza respecto del mismo mes del año anterior. En dicho mes, la generación total del país representó 7.224 GWh.
En lo que va del año, el aporte de estas fuentes, que consideran la energía solar, eólica, geotermia, minihidráulica de pasada y biomasa (compuestos orgánicos), llegó a 41%. Los datos fueron dados a conocer en el Boletín estadístico de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (Acera) y dan cuenta del buen avance hacia la meta de que Chile llegue a la carbono-neutralidad a 2050. La meta del sector eléctrico, en tanto, es cumplir dicho objetivo en 2040.
«Chile va bien encaminado. En 2025 la participación ERNC alcanza el 41% del total. Si a ello le sumamos el aporte hidroeléctrico que llevamos a la fecha, que es de 23%, tenemos que el total de la electricidad consumida en el sistema eléctrico nacional, que abastece al 98% de la población, proviene en 71% de energía renovable sin emisiones», explica Ana Lía Rojas, directora ejecutiva de Acera.
«En ciertos momentos el sistema funciona casi completamente con ERNC. Un ejemplo: el 6 de octubre a las 14:00, las ERNC alcanzaron 83,5% de participación, con 73,9% solar y 20,8% eólica», agrega la ejecutiva.
Por qué crecen
La expansión de estas energías se debe, explican en Acera, a que Chile dispone de recursos renovables excepcionales (sol, viento, entre otros); al plan de retiro de las plantas de carbón debido a un acuerdo público privado, y a un mercado eléctrico abierto con incentivos y regulaciones. Entre estos últimos están el diseño de las licitaciones, que permitió el ingreso de las ERNC, con la generación de bloques horarios durante el día que abrieron paso a estas fuentes a los contratos, y al citado acuerdo de retiro del carbón.
Enzo Sauma, académico del departamento de Ingeniería Industrial y Sistemas de la UC, destaca que este récord se debe básicamente a la generación solar y eólica.
«Son fuentes que han aumentado mucho su aporte a la matriz en la última década y seguirán aumentando porque son más económicas que las basadas en los combustibles fósiles. Todos los análisis -del Gobierno, de las empresas y del Coordinador Eléctrico- apuntan a que para 2035 sobre el 90% de la matriz será renovable, cálculo en el que se incluye la energía hidráulica», destaca.
Otro factor clave para la expansión de estas energías es la enorme inversión nacional y extranjera que han atraído. Como muestra, solo en 2025 la inversión en proyectos en construcción, en pruebas o que entraron en operación sumó US$17.062 millones.
Cuentas que no bajan
La gran pregunta, sin embargo, es que si estas nuevas energías son más baratas, por qué no bajan las cuentas a los clientes. Rojas explica el punto: «La tarifa que pagamos los hogares no depende solo del costo de generar energía. La cuenta de la luz tiene tres grandes componentes: la generación, que constituye aproximadamente el 60%; la transmisión, que se lleva el 16% y el resto se compone de la distribución y otros cargos».
Otro factor es que aún hay una gran presencia de las energías fósiles en los contratos vigentes, las que son más caras.
«En la parte de generación los clientes regulados pagamos un precio que es el promedio de todos los contratos de suministro eléctricos que se han adjudicado en licitaciones desde 2016. Estos mezclan distintas tecnologías, precios y años. Por eso, aunque las ERNC hoy se producen a precios muy bajos, su efecto no se ve completo en la cuenta porque todavía conviven con acuerdos más antiguos y caros», añade la directora de Acera.
Si se revisan los contratos, las ERNC han entrado de manera paulatina, pero su participación en los suministros vigentes a 2025 aún es menor.
«Recién hacia el 2026 y 2030 empiezan a ser una parte más importante del total», afirma Rojas.
Otro tema a considerar, explica Sauma, es que la infraestructura de transmisión, que lleva la energía de un punto a otro del territorio, actualmente no da abasto para toda la energía generada.
«Esto hace que el sistema esté congestionado, lo que encarece la tarifa», dice el académico.
Rojas ratifica el punto: «Necesitamos más transmisión y más almacenamiento para que la energía renovable barata no se pierda por recortes o congestión. En la medida en que entren más contratos ERNC en reemplazo de los antiguos y se habilite la infraestructura necesaria, el precio de generación para los hogares debería bajar».
La buena noticia del récord de las ERNC durante octubre, sin embargo, tiene un bemol, ya que el aporte a la matriz de la energía térmica, basada en combustibles fósiles contaminantes, también creció: la cifra fue de 23,1% en un año. La razón fue que ha habido un año con poca agua, lo que hizo que bajara el aporte de las fuentes hidráulicas. Así, la electricidad que producen los embalses cayó en 36,1% en igual periodo.
«Cuando el año es seco como el actual, no hay agua suficiente para producir electricidad en la noche, por ello, considerando las restricciones de gas, no hay más opción que usar más diésel para cubrir la demanda», explica Humberto Verdejo, doctor en ingeniería eléctrica y académico de la Usach.



