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Título/Pie de foto: Patricia Espinosa
En su debut como narradota, Tania Ulloa presenta -mediante un original punto de vista- a una mujer perturbada por una intimidad dolorosa y sin salida posible a su condición.
Patricia Espinosa
El desarraigo y la tensión permanente entre la realidad y la ficción son las preocupaciones centrales de Tania Ulloa en ésta, su primera novela. Black-out nos aproxima a la conmovedora historia de una mujer quebrada por la dolorosa experiencia del exilio político durante la dictadura, el que aún se mantiene pegado a su presente, negándole cualquier posibilidad de reconstitución identitaria.
El libro se abre con un accidente de tránsito sufrido por el personaje, que la deja en un estado de conciencia alterado, permitiéndole abrir su memoria hacia zonas de profundo dolor. Es precisamente dentro de la conmoción que van surgiendo múltiples secuencias narrativas referidas a sucesos dañinos ocurridos en diversos tiempos y lugares y que determinan el presente de la mujer.
La protagonista se encarga de aproximarnos a su intimidad de modo cercano, incluso amigable, intensificando la función comunicacional y estableciendo un contrapunto entre sus reflexiones y su orden cotidiano. Es así como se logra configurar un personaje acogedor, comprensible en sus fracturas y ciertamente verosímil. Es traductora de alemán, independiente, y sus experiencias y desplazamientos están en directa relación con el trabajo realizado. Incluir el relato de las actividades laborales de la traductora resulta de gran importancia para la conformación del personaje y de sus condiciones de sobrevivencia. El trabajo se convierte así en una particular forma de arraigo para ella; más allá del caos en que se encuentra, esta mujer, que no posee nombre, cumple de modo impecable con sus funciones profesionales.
Ulloa explora en la conciencia de su personaje, mostrándolo siempre alerta y debilitado en lo emocional. La protagonista es expuesta desde el temor, la inseguridad y el miedo. En cada uno de sus viajes, tanto al sur chileno como a Bremen en Alemania, se radicaliza su miedo a la soledad, la falta de afectos y, en lo central, la conciencia de no pertenencia. Sus relaciones amorosas se basan en el no compromiso y su familia se encuentra dispersa y lejana; por lo mismo, ella depende únicamente de sí misma y debe enfrentar la vida con una simulada actitud de seguridad.
La narración maneja con cautela y de buena forma el recurso de concitar lo fantástico o la posible pérdida de cordura de la mujer. Las dos posibilidades alimentan con fuerza la idea de caos que atrapa al personaje cada vez más arrinconado por su memoria. En este proceso de proliferación de recuerdos, su familia aparece desligada de responsabilidades.
Ulloa se desvía de una tendencia importante en el desarrollo literario de la posmemoria nacional, ya que no encara a sus padres, sino al país: es Chile quien exilió niños y los declaró «no gratos».
Tania Ulloa nos presenta a una mujer marcada por las pérdidas y las ausencias, perturbada por una intimidad dolorosa y sin salida posible a su condición. En Black-out la realidad se diversifica en relatos, sensaciones e imágenes de acoso que van minando cada vez más la fortaleza del personaje. Mediante un original punto de vista y una disposición de enfoques cercana al cine, la novela consigue construir una atmósfera opresiva, que no da tregua a la conciencia torturada por el desarraigo permanente de la protagonista.
Black-out
Tania Ulloa
Ceibo, 2014, 84 páginas.


