La mayoría de las fallas en ruta, y todos sus gastos asociados, pueden prevenirse
Antes de partir, revise neumáticos, batería, frenos y niveles de líquidos.
Cada septiembre, las carreteras chilenas reciben a miles de personas que aprovechan el feriado de Fiestas Patrias: revisar el estado del vehículo antes de salir es fundamental para reducir el riesgo de fallas. Durante ese mes, de hecho, las compañías de seguros registran un claro aumento en las solicitudes de asistencia en ruta, muchas asociadas a problemas que aparecen durante el trayecto.
Juan Pablo Cruz, gerente de nuevos modelos de negocio y desarrollo de mercados en Seguros Sura, advierte que una parte importante de estas fallas se pudieron haber previsto con revisiones que la mayoría de los conductores olvida. ¿Errores más comunes? «No verificar el estado de los neumáticos, no revisar los niveles de líquidos, postergar mantenciones o ignorar señales de alerta del vehículo. Son situaciones que podrían evitarse con una revisión básica», detalla.
Nicolás Mazzocchi, gerente de Motor y Líneas Personales de Zurich, recalca que un conductor no debiera asumir que su vehículo está en buenas condiciones sólo porque funcionó con normalidad durante los días previos. Muchos, añade, ni siquiera revisan si cuentan con la rueda de repuesto o el kit de reparación antes de salir.
Coincide Víctor Velásquez, gerente corporativo de Operaciones y TI de Reale Seguros, subrayando la importancia de comprobar el buen funcionamiento de las luces, el estado de la batería, la presión y el desgaste de los neumáticos, además de los niveles de aceite, refrigerante y líquido de frenos. Algunos incluso parten de viaje, señala, sin cargar combustible con anticipación o sin confirmar que el vehículo tenga las mantenciones al día. «Son aspectos simples, pero que pueden marcar la diferencia entre un viaje seguro y una interrupción inesperada», plantea.
El servicio de grúa concentra la mayor cantidad de solicitudes de asistencia durante los viajes, sobre todo cuando una falla mecánica o eléctrica impide que el vehículo continúe su trayecto.
Cruz agrega que también son frecuentes las reparaciones en terreno por neumáticos pinchados, baterías descargadas u otras fallas menores que pueden resolverse sin necesidad de trasladar el automóvil.
Velásquez suma las baterías agotadas, los testigos de advertencia del motor o de frenos, los neumáticos con baja presión o dañados, la falta de combustible y desperfectos menores en el sistema de encendido. «En períodos de vacaciones y fines de semana largos, estos incidentes tienden a aumentar debido a que muchas personas utilizan sus vehículos después de largos períodos sin uso o realizan trayectos más extensos de lo habitual», señala.
Los costos, indica, varían según la gravedad de la falla: «Salir sin una revisión previa puede traducirse en gastos que van desde una asistencia de emergencia, remolque o cambio de neumático, hasta reparaciones mecánicas de mayor valor si el problema se agrava durante el trayecto». A ello se suma el tiempo perdido, un mayor riesgo para la seguridad de los ocupantes e incluso la interrupción total de las vacaciones. «Siempre recomendamos considerar la preparación del vehículo como parte fundamental de la planificación de cualquier viaje», recalca.
Mazzocchi añade que las consecuencias económicas también incluyen el costo de la grúa, la reparación y los gastos por exceder los límites de cobertura. «Ciertos conceptos, como repuestos, piezas, combustible o excedentes sobre topes de asistencia pueden quedar a cargo del cliente según las condiciones aplicables», aclara.


