Demanda colectiva involucra a 29 estados de EE.UU.
Meta necesitaba niños y necesitaba tranquilizar a las personas que se preocupaban por esos niños, asegurándoles que estaban a salvo, afirmó Megan ONeill, fiscal adjunta de California.
«El modelo de negocio de Meta se puede resumir en cuatro pasos sencillos: enganchar a los usuarios, retenerlos el mayor tiempo posible, recolectar sus datos y luego ocultar la verdad al público». Así resumió Megan ONeill, fiscal general adjunta de California, la estrategia del gigante informático que es cuestionada en el juicio que 29 estados entablaron por utilizar tecnología diseñada para generar adicción entre niños y adolescentes.
La persecutora argumentó que la compañía de Mark Zuckerberg «se aprovechó del funcionamiento del cerebro de los menores». Agregó que «cuando llegó el momento de tomar una decisión -elegir lo que es seguro para los niños o elegir lo que es seguro para sus beneficios-, una y otra vez ganaron los beneficios».
ONeill recalcó que este modelo «funcionó especialmente bien con los niños. Meta necesitaba niños y necesitaba tranquilizar a las personas que se preocupaban por esos niños, asegurándoles que estaban a salvo».
El caso es visto por un tribunal federal en Oakland, a cargo de la jueza Yvonne González Rogers y un jurado de ocho integrantes, quienes resolverán la pertinencia de los cargos y la solicitud del pago de las cuantiosas multas.
Aplicaciones
La demanda colectiva -presentada en 2023- apunta a que Meta le escondió a los usuarios que sus aplicaciones causaban efectos nocivos entre los jóvenes. Además, la compañía habría implementado herramientas de retención como filtros para modificar fisonomías y tiempos reducidos de uso que se podían eludir con facilidad. La Fiscalía piensa que la firma californiana recopiló datos de niños menores de 13 años sin consentimiento parental, lo que viola la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Internet .
En la larga lista de testigos -que amenaza con prolongar el juicio durante seis semanas-, figura Arturo Béjar, exdirector de ingeniería, quien confesó que en la primera etapa de Facebook «el objetivo era lograr que las cosas llegaran a los usuarios lo más rápido posible. Significaba que, la mayoría de las veces, la seguridad quedaba en segundo plano».
Según Bloomberg, Béjar trabajó durante seis años en herramientas de seguridad infantil en Meta Platforms Inc., aunque no lograba comprender en ese entonces el riesgo que enfrentaban los menores. Eso cambió cuando su hija de 14 años abrió una cuenta de Instagram. «Empezó a recibir peticiones de sexo y fotos de partes íntimas de personas que no conocía. Me pareció impactante», declaró en el tribunal.
En la nómina de testimonios están los principales directivos de Facebook e Instagram, Mark Zuckerberg y Adam Mosseri.
En las afueras del tribunal de Oakland se reunieron manifestantes en favor de la acusación. «Tengo un mensaje para Meta, Mark Zuckerberg y Adam Mosseri: construyeron una de las empresas más poderosas y ricas del mundo, pero el poder no justifica el daño. Las ganancias no eliminan la responsabilidad de las grandes empresas tecnológicas» declaró Lori Schott, madre de un menor que presuntamente se suicidó inducido por contenido en redes sociales.
También estuvo manifestándose Mary Rodee, quien su hijo de 15 años, Riley Basford, se suicidó en 2021 tras ser víctima de un depredador en Facebook. «Lo llaman suicidio espontáneo. Yo lo llamo por su nombre: el resultado previsible de un sistema que protege a las corporaciones en lugar de a los niños».
En un comunicado, el fiscal general de Kentucky, Russell Coleman, aseveró que «Meta ocultó lo que sabía sobre el daño que sus productos causan a los jóvenes, porque mirar hacia otro lado resultaba más rentable».
La defensa corporativa se ha dedicado a negar las acusaciones y a repetir que la empresa tomó medidas de protección. «No cabe duda de que Meta ha reconocido que las personas pueden tener dificultades con su uso de las redes sociales y ha tratado de desarrollar herramientas para ayudarlas», argumentó Paul Schmidt, uno de los abogados de la compañía.
Estos descargos han sido refutados por la contraparte. «Hablamos de su lema, de su cultura, por así decirlo, que consistía en actuar con rapidez y romper esquemas. Lamentablemente, lo que se rompió aquí fue la salud mental de los niños», declaró el fiscal general de California, Rob Bonta.
Si bien Meta ha enfrentado sin éxito casos similares -ha perdido dos con indemnizaciones que suman mil millones de dólares-, esta vez se trata de una ofensiva más contundente y que implicaría una sanción económica casi equivalente al valor que tiene en Wall Street. Bloomberg estima que el monto total podría alcanzar los 1,4 billones de dólares por concepto de daños.


