Alcalde de San Bernardo, Christopher White, repasa la semana marcada por el caso del Indio Juan
La verdad, esperaba que el gobierno hubiese actuado con mayor preocupación al inicio, reflexiona.
«A las 6.30 de la mañana comenzamos con nuestras rutinas habituales, en terreno. A esa hora lideré una formación del equipo de seguridad municipal en el sector de San Francisco. Después fui con la gente de la Dirección de Obras, Secpla y Operaciones al camino El Mariscal con Padre Hurtado, donde estuvimos revisando luminarias; y a las siete de la mañana continuamos en Condell con Padre Hurtado, donde estuvimos viendo temas de rucos con la directora de Seguridad».
Trepidante fue el regreso del alcalde Christopher White (PS) a sus quehaceres edilicios luego del reposo médico por la descompensación provocada por la desarticulación del plan que urdía el Indio Juan para matarlo el 17 de septiembre próximo.
Han sido días complejos para el jefe comunal de San Bernardo, repletos de saludos y muestras de apoyo, incluyendo el encuentro con José Antonio Kast. «Vi temas de mi seguridad porque hubo cambios ordenados por la Fiscalía, a la que agradezco mucho. También he estado viendo la planificación de una sesión histórica que tendremos este lunes en el municipio, de la comisión de Seguridad del Senado», dice.
White alude a la sesión que encabezará el senador Karim Bianchi (independiente), donde se revisarán proyectos pendientes sobre amedrentamiento y protección de autoridades, además de coordinar medidas con el Ejecutivo.
¿Se siente menos solo?
«He sentido muchísimo respaldo y estoy muy agradecido por toda la solidaridad de mis colegas alcaldes y alcaldesas, pero también de muchos actores políticos de todos los colores. Incluso me envió un mensaje muy cariñoso la excandidata presidencial Evelyn Matthei, a quien le agradecí su gesto privado y también por las palabras que hizo públicas».
White hace una pausa entre tanta actividad para reflexionar: «Esto también me ha hecho pensar que, como clase política, es triste que sólo nos unamos ante una situación tan terrible como esta planificación de un atentado. Eso significa que está muy claro que el adversario es uno solo, el crimen organizado, el narco».
Asegura que «como políticos a veces nos atrincheramos en nuestras ideas y no somos capaces de ponernos de acuerdo. Mientras tanto, la gente en los barrios lo pasa mal y la vecina, el vecino sufren amenazas, balas locas o el asesinato de un hijo todas las semanas. Pero ellos no tienen seguridad. En ese sentido, nosotros, las autoridades, somos privilegiados, ellos no y con eso como políticos debemos empatizar más y ponernos de acuerdo, salir de nuestras trincheras ideológicas o partidarias».
¿Le sorprendió que Kast lo llamara para reunirse?
«La verdad, esperaba que el gobierno hubiese actuado con mayor preocupación al inicio, pero que el Presidente haya venido hasta San Bernardo, lo mismo el ministro Arrau, lo valoro y agradezco muchísimo».
Kast le sacó foto a una pizarra que usted tiene en su oficina.
«Esas pizarras son habituales, tengo varias en la oficina y son pizarras de tareas para mis equipos, para la gestión municipal. Al Presidente le llamó la atención una de ellas que hablaba de la infraestructura crítica, un tema que para mí no ha sido fácil, ya que soy socialista. Vengo de una familia de izquierda y desde hace dos años estoy pidiendo apoyo de las Fuerzas Armadas en la seguridad, pero es para infraestructura crítica, no para reemplazar a la policía, sino para custodiar hospitales, estaciones de Metro, de trenes, Cesfam.
Eso se transformó en un tema tabú.
«Sería una participación acotada para liberar a Carabineros para que vayan a los territorios. Los municipales estamos dando la cara en temas de seguridad, ¿por qué las Fuerzas Armadas no podrían ayudar, bajo el marco constitucional, subordinadas al poder civil y con reglas claras, como todos? Esa pizarra también habla de que el Estado tiene que volver completo a recuperar los barrios, con equipamiento, deporte, cultura, áreas verdes».
¿Aprovechó de hablarle a Kast de otros temas vinculados a la comuna?
«Sí, del Parque Cerro Chena. Le había ido a dejar cartas a La Moneda, hemos hecho marchas para que nos escuche y, bueno, como vino a mi oficina y como él además conoce de sobra la zona, porque fue parlamentario por acá 12 años, le dije que era un despropósito privar a la gente de este parque, que está casi terminado, con una inversión de más de 40 mil millones de pesos, y que no puede quedar tirado como elefante blanco. Eso sería una burla y un despilfarro. Solucionar el tema de la mantención es un deber del Estado porque estamos hablando de seguridad y dignidad para las personas del sur de la ciudad donde las áreas verdes no abundan. El Presidente me dio esperanzas»
Desde ahora el 17 de septiembre es un día más que especial para usted. ¿Qué tiene programado?
«Tenemos nuestra ceremonia tradicional: Te Deum, el desfile y folclore, somos la Capital Nacional del Folclore; e invité al Presidente Kast para que me acompañe. Le dije que sería una tremenda señal de que las autoridades no nos vamos a amedrentar y que los narcos no nos van a ganar».
¿Ha hecho una reflexión con más calma de lo que pudo ocurrir?
«Tampoco ha pasado tanto tiempo, pero la reflexión es la misma: en muchos barrios del que llamo Chile B se vive con miedo por las amenazas del narco, por las balas locas, por la naturalización de los fuegos artificiales o de los niños soldados. Eso no puede ser y como clase política tenemos que dejar de vivir en Narnia».
¿Qué opinión le merece ahora el Indio Juan? ¿Usted sabía de su existencia, lo conocía?
«No estaba en nuestro radar, pero insisto, el crimen organizado no nos puede ganar».


