Camila Outon es parte de Madre de familia, nueva teleserie vertical de Canal 13
Vino a un festival de teatro donde se flechó con un colega, se vieron de nuevo a las pocas semanas y ella decidió venirse desde Buenos Aires.
Corría el año 2007 y en Argentina la teleserie ‘Patito feo' se convertía en un fenómeno que salpicaba a Chile, donde también se transmitió un año después. En la trama, un trío de chicas pesadas de un colegio, apodadas ‘Las divinas', hacían de las suyas.
Entre ellas, la actriz Camila Outon (36). Este martes ella regresa al formato en ‘Madre de familia', una nueva teleserie vertical de las plataformas digitales Canal 13, de género thriller ‘donde hay situaciones familiares impensadas, estoy agradecida de la oportunidad', cuenta la trasandina que llegó por un casting, pues, para sorpresa de varios, vive en Chile hace 12 años y llegó acá por amor. Aquí su historia. En el verano de 2014, cuando egresaba de sus estudios de profesora de arte dramático, Camila Outon viajó a Chile desde Buenos Aires con la obra ‘Detrás del viento'.
Con sus maletas y la escenografía, llegó del aeropuerto a Estación Central y ahí hasta Copiapó, para un festival de teatro. ‘Yo era la única soltera del elenco, así que todas me decían: mira a los chilenos, y ahí, en un desayuno, lo vi a él (Mauricio Carrera, también actor) por primera vez. Me pasó algo, lo sentí canchero. Esa tarde nos tocó viajar a Vallenar, y nos tocó la misma van con su elenco, me empezó a hablar y yo me puse súper nerviosa. Esa noche hubo un carrete, porque después nosotras nos devolvíamos y ellos se iban a Caldera, yo cantaba y él me servía vino, y notaba que era muy simpático.
En su obra él rompía la cuarta pared y ahí sentí que me miró desde el escenario. Yo no estaba en plan de seducirlo, y esa noche no pasó nada, sólo buena onda, no nos dimos ni un beso', relata ella con un sonsonete chileno-argentino y varios ‘cachai' entre medio. ‘Ni lenta ni perezosa, como no nos dimos los números con él, comencé a seguir a su compañía de teatro por Facebook, y como a los dos días, me habló y comenzamos a chatear.
Le dije que me gustaba y él no podía creerlo, me dijo que intentó hablarme toda esa noche pero yo estaba distraída. Me lanzó altiro ¿por qué no vienes de vacaciones a Chile?, que me quedaba en su casa. Pensé que era un desconocido pero también le respondí No me lo digas de nuevo, porque lo hago.
Aunque vivía con mis papás, tenía mucha autonomía porque trabajo desde los 13 años, mi mamá se puso fatalista y protectora cuando le conté, pero mi hermana mayor me dijo que debía decidir por mí y que cualquier cosa cambiaba el pasaje de vuelta o me iba a un hotel. Mi intuición no estaba errada', sigue Outon (@outoncamila). Vino por dos semanas esa primera vez después de verse en Vallenar con Mauricio:
‘Hablábamos todos los días por chat, entonces era evidente por lo que venía. Habíamos pauteado que al vernos en el aeropuerto nos íbamos a saludar como Hola, extraño. Lo vi, lo saludé y le di un beso. Congeniamos súper bien, se dio algo natural y también me gustó que en Santiago no me sentía observada como en Argentina, y eso también se sentía lindo. Yo tenía planes de ejercer mi carrera en mi país, y me despedí de él aquí pensando que sería todo.
Un mes y medio después él viajó a Buenos Aires a verme, y ahí todo fue nuevo y distinto, lo vi con mis amigos, con mi familia, acepté que no podía hacerme la distraída ni disimular que esto era más que pasarlo bien'. Su pareja, Mauricio Carrera, tiene una hija que en 2014 sólo tenía meses en Chile ‘así que comenzamos a buscar opciones para yo irme a Chile. Comencé a mandar currículo a las áreas dramáticas de los canales, y en TVN me quisieron conocer.
Si bien yo estaba enganchada y quería vivir esta historia de amor, como siempre he trabajado de actriz no entiendo la vida sin actuar, necesitaba otro estímulo para venirme y no convertirme en una botinera', continúa. En sus años en Chile, describe que ‘he hecho muchas obras de teatro, con gente muy importante', entre esas ‘Bonobos', y ‘Octubre bomba' que estrena el 2 de octubre en el GAM.


