Esposa de Brian Torrealba, defensa de Temuco, relata el drama de su hija Amalia
La pequeña de poco más de un año fue internada en la UCI luego de sufrir varias convulsiones y fue diagnosticada con epilepsia.
Camila Arenas estaba jugando y bailando con su hija Amalia sobre una alfombra cuando, de un segundo a otro, la pequeña se desvaneció. Eran las 11:30 de la mañana del miércoles y la esposa de Brian Torrealba, futbolista de deportes Temuco y ex seleccionado chileno Sub 20, pensó inicialmente que su hija estaba jugando. ‘Cuando la di vuelta estaba totalmente flácida, como si se hubiera desmayado, con los ojos abiertos y perdidos.
Comencé a hablarle y no respondía, empecé a gritarle y nada, hasta que de la nada comenzó a volver en sí misma, un poco asustada y llorando. Han sido, yo creo, los peores días de nuestras vidas', recuerda Camila. La pequeña, nacida el 19 de julio del año pasado, volvió a comportarse con normalidad. Su mamá intentó comunicarse con Torrealba, quien estaba entrenando, y ambos decidieron pedir una hora con el pediatra. Cerca de las 14 horas, sin embargo, ocurrió nuevamente.
‘Brian llegó, jugó con la Ami, que estaba totalmente normal, jugando con sus Legos, y nos íbamos a sentar a comer cuando se cayó de lado, se desplomó en el suelo, con sus ojos abiertos y la mirada perdida. Brian corrió a levantarla y no reaccionaba, estaba totalmente flácida y sus labios casi azules. Tomamos a la Amalia y yo, en pijama, corrimos a la Clínica Alemana de Temuco', relata la esposa del futbolista.
Amalia ya había reaccionado cuando llegaron a Urgencias, pero pocos minutos después sufrió una nueva convulsión. ‘Ahí tocamos fondo, porque estábamos con Brian y nuestro hijo mayor Martín dentro del reanimador viendo cómo todos atendían a la Amalia y llorábamos abrazados. No entendíamos por qué estaba pasando todo esto si ella es súper sana', cuenta. La pequeña fue internada en la UCI pediátrica y ese mismo día volvió a convulsionar dos veces.
Fueron cinco episodios en pocas horas. ‘Su cuerpo estaba tan lleno de medicamentos que apenas respondía. Tuvieron que sedarla y enrollarla como bebé recién nacido para contenerla. Ver toda la situación a lo largo del primer día fue un infierno. Brian y yo solo podíamos llorar y abrazarnos', recuerda la mujer del jugador de Temuco.
Torrealba debía viajar con su equipo a Talca para enfrentar a Rangers y la pareja resolvió que cumpliera con su trabajo mientras Camila permanecía junto a Amalia. ‘Fue extremadamente doloroso para él. Tuve que convencerlo de que ella estaría bien y yo me haría cargo. Así que, destrozado y todo, se fue de viaje', explica Camila. Los exámenes tampoco entregaban una respuesta. Le realizaron un electroencefalograma, una resonancia bajo anestesia y una punción lumbar para descartar meningitis.
‘Me tocó ver cómo intubaban su pequeño cuerpo. Fue realmente chocante. Yo no podía hacer más que llorar y rezar para que pronto dejara de sufrir procedimientos y convulsiones', relata. La respuesta llegó el viernes. Tras la evaluación de un neurólogo, los médicos les explicaron que Amalia padece epilepsia y comenzaron a ajustar su medicación. ‘Brian y yo sentimos alivio porque, dentro de todos los diagnósticos posibles, era el menos terrible.
Nos ha costado un poco asimilarlo. Lloramos mucho, la verdad, y estamos tratando de entender y aprender sobre nuestra nueva realidad', reconoce la esposa del defensa. Amalia recibió el alta de la UCI el domingo, después de cinco días internada. ‘Estamos aliviados y nerviosos.
Amalia tuvo un retroceso en su aprendizaje, ya que ella caminaba sola y ahora le cuesta mantenerse de pie. Su cuerpo se tambalea más de lo normal por la medicación, pero confiamos en Dios en que nos ayudará en nuestro nuevo camino', cuenta Camila. El doctor Gabriel Abudinen Adauy (@abudinen.md), neurólogo subespecialista en Epilepsia de la Universidad de Chile, entrega una mirada esperanzadora.
‘La calidad de vida en la epilepsia tiene que ver con el control de las crisis. Si logro controlar las crisis, lo más probable es que pueda vivir como una persona normal', asegura. El especialista agrega que en los niños la evolución puede ser favorable. ‘En la gran mayoría de los casos, las epilepsias de los niños son de transcurso benigno. Así como aparecen, hay altas posibilidades de que desaparezcan con la maduración del niño', explica Abudinen.
Ahora Amalia comienza sus controles con neurólogo y pediatra fuera de la clínica. ‘Estamos un poco paranoicos y no le quitamos los ojos de encima. Hoy a Brian le tocó concentrar de nuevo y me escribe cada cinco minutos para saber cómo estamos y ver a la Amalia. Aún nos queda mucho camino por delante, pero nos apoyamos y sé que nuestra bebé estará bien con el favor de Dios', cierra Camila.


